La Sublime Puerta, un poco más cerca

Con un rezo presidido por Recep Tayyip Erdoğan, se ha escenificado la conversión de Santa Sofía en mezquita, un hecho simbólico en el intento de los sectores islamistas y ultranacionalistas turcos para recobrar las glorias pasadas, en concreto en lo que tiene que ver con el Imperio Otomano

En una teatralización exagerada de lo que supone volver a sacralizar San Sofía – pasa de ser un museo a ser, de nuevo, una mezquita – el máximo mandatario turco, Recep Tayyip Erdoğan, ha dirigido un multitudinario rezo.

Con ello, Recep Tayyip Erdoğan, además de salir reforzado políticamente, afirma que, aunque de facto Turquía es aconfesional, el Estado que el preside sigue al pie de la letra las enseñanzas del Corán.

Cientos de personas

El primer acto religioso que se ha celebrado en lo que en tiempos fuese una iglesia bizantina ha sido un rezo multitudinario que ha dirigido el propio Erdogan, que no en vano es imán y estudio, parte de su formación, en una madraza.

Tal fue el fervor religioso de la jornada que muchos turcos «hicieron noche» en la plaza de Sultanahmet, aledaña a Santa Sofía, aunque muchos de ellos tuvieron que contemplar la ceremonia desde el exterior.

Y en el interior de la recientemente consagrada mezquita, eran tantos los fieles que atestaban las salas y se arremolinaban de tal manera que no era posible mantener la distancia de seguridad que se recomienda para evitar contagios de covid-19.

Orquestado por miembros del gobierno

Todo lo que sucedió ayer Santa Sofía tenía un sentido, más que religioso, de cariz político, por lo que la ceremonia fue realizada, además por el propio Erdogan, por otros miembros del gobierno islamista.

De hecho, el rezo fue dirigido, desde el punto de vista religioso, por el presidente de la Dirección de Asuntos Religiosos, Alí Erbas, que no dudó en calificar el acto religioso como una escenificación más del renacimiento del islam.

En primera línea, también presidiendo el rezo, se encontraba el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, que, en conjunción con otros miembros del ejecutivo islamista, recitaba versículos del Corán.

En el exterior del templo, una enorme multitud festejaba la sacralización de Santa Sofía, mientras seguían la ceremonia por unas enormes pantallas que habían sido instaladas allí con ese fin.

Una vida azarosa

La «vida» de Santa Sofía ha sido todo menos monótona, y ahora el gobierno islamista del Partido de la Justicia y el Desarrollo, cuya cabeza visible es el actual presidente turco, pretende mostrarla como símbolo de la islamización del país.

La inauguración de Santa Sofía, originariamente una iglesia bizantina, se produce en el año 537, y el inductor de la construcción no es otro que el emperador Justiniano.

En aquellos momentos Santa Sofía se convierte en catedral y sede del patriarcado; es en 1204, tas la conquista de Bizancio por los cruzados cuando Santa Sofía se convierte en una iglesia cristiana.

Casi 60 años después, corría el año del Señor de 1256, se convierte en una iglesia ortodoxa, y no será hasta que el Sultán Mehmet toma la ciudad en 1453 cuando lo que había sido una iglesia se transforma en una mezquita.

En 1934, Kemal Attaturk, el padre de la Turquía moderna, la desacraliza y la convierte en un Museo. Attaturk fue el líder de un grupo de oficiales del ejército críticos con la Sublime Puerta que acabarían destronando al Sultán.

En estado extático

Es como vivió Erdogan los días anteriores a la ceremonia que volvía a convertir a Santa Sofía en una mezquita, y según algunos periodistas próximos a la presidencia turca, la noche anterior «no pegó ojo».

Santa Sofía siempre había sido un fetiche para los islamistas, y desde el clero religioso turco se justifica su «conquista», como la hizo Mehmet II, en que del mismo modo que al surgir Al – Ándalus las iglesias se convirtieron en mezquitas, algo parecido está haciendo Erdogan.

Santa Sofía es solo un símbolo de un partido, como es el Adalet ve Kalkınma Partisi, que ya no tiene que disimular que quiere convertir a la laica Turquía en una potencia islamista más, instituyendo el islam como la religión del estado.

Ya desde joven Erdogan prometía: cuando se postuló como alcalde de Estambul, el título de su campaña fue algo tan gráfico como la Segunda Conquista de Constantinopla.

Una vez como alcalde promulgó que el 29 de mayo sería festivo para celebrar, de manera fastuosa, la caída de Constantinopla.

Extendiéndose como una mancha de aceite

Los postulados islamistas y ultranacionalistas de Erdogan y el Partido de la Justicia y el Desarrollo, se han extendido como una mancha de aceite, con los años de gobierno, está siendo la mayoría de la población la que ha asumido esos planteamientos.

El mensaje ultranacionalista e islamista ha calado hasta entre los jóvenes, y especialmente en las capas educadas de la sociedad, es decir, aquellos que tienen un título universitario y deberían, al menos aparentemente, tener formado un espíritu crítico.

Finalmente, y aunque se podrían hacer otras consideraciones, «tomar» Santa Sofía no se sino una muestra, o así lo pretenden, de la supremacía del islam sobre todas las otras religiones, que por ser – todavía – Turquía un estado laico se pueden practicar en el país.

Problema de conservación

Muchos historiadores ya han «puesto el grito en el cielo» por los problemas de conservación que pueden comenzar a aquejar a Santa Sofía en cuanto las masas puedan acceder al lugar de culto.

Causa especial preocupación el vandalismo al que se puede ver sometida Santa Sofía, porque se ha abierto a ser un lugar de culto sin ningún plan ni protocolo para realizar un correcto control de masas, con unos fieles que pueden suponer centenares diariamente.

Desde la autoridad competente se asegura que, durante las horas de culto, los suelos de mármol van a ser cubiertos con alfombras y los precisos mosaicos cubiertos con sábanas, y que una vez cerrado al culto el templo se dejará el mismo en todo su esplendor.

En la gestión futura de la nueva mezquita va a participar inclusive la UNESCO, no en vano Santa Sofía es Patrimonio de la Humanidad, y ha enviado a una comisión para evalúe su estado por lo que los técnicos podrían lanzar una alerta de «monumento en riesgo».

Fuente – EL PAÍS / Recep Tayyip Erdoğan en Wikipedia / Partido de la Justicia y el Desarrollo en Wikipedia

Imagen – pxfuel / Miguel Virkkunen / G20 Argentina / Aleem Yousaf / nafrenkel / Kat / Guzmán Lozano

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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