Más crisis que en Europa: sus causas

Estamos más que acostumbrados a que las crisis económicas, en España se agudicen mucho más que en el contexto europeo en el que nos encontramos. Ello es debido a las peculiaridades de la economía y el mercado de trabajo españoles. Aquí tenéis las claves

Una de las regularidades de la economía española es que en épocas de bonanza económica crece y crea más empleo que las economías europeas de nuestro entorno, pero cuando arrecia la crisis los datos siempre son peores.

Aunque existen razones estructurales y de fondo, la crisis económica provocada por el coronavirus se explica por un confinamiento riguroso, una economía excesivamente dependiente del turismo y el minúsculo tamaño de las empresas.

Pero de lo que se trata aquí es de explicar, de una manera resumida y amena, eso esperamos, las causas estructurales de la debacle económica que estamos viviendo que se explican por la pandemia de SARS-CoV-2, pero no solo.

El bache es de marca mayor, ya que las previsiones de retroceso del PIB, y además las más conservadoras, hablan de una caída de más del 12% del PIB.

Un confinamiento inmisericorde

España estableció unas medidas draconianas, con un «cerrojazo» que dejó la actividad económica y social bajo mínimos, y que fue de los más estrictos de Europa.

Mientras tanto en el resto de Europa, con unas medidas mucho más laxas, las economías de los 27 pudieron capear el temporal de una mejor manera, y por supuesto no cortocircuitaron sus economías.

Por otro lado, y a pesar de las medidas extremas que se adoptaron, la segunda ola nos ha golpeado antes que al resto de Europa y los gobiernos autonómicos han tenido que ir adoptando, todavía lo hacen, medidas más restrictivas.

Datos que lo demuestran son la adopción del estado de alarma en Madrid, a expensas del gobierno de España, y también la clausura de toda la hostelería y el ocio nocturno en toda Cataluña.

Menos viajeros

Debido a la pandemia, que se ha cebado especialmente en España, el sector turístico ha quedado herido de muerte, un sector que supone el 13% del PIB.

Pero no solo es el cese de la actividad que ha puesto «contra las cuerdas» a muchas empresas, que también, sino que es un gremio que ocupa a tres millones de personas.

Son muchos los economistas que creen que el sector turístico es un gigante con los pies de barro, y que un modelo basado exclusivamente en el sol y la playa se adapta mal a situaciones de crisis económica estructural.

Sería necesario, por tanto, como lo llevan reclamando décadas, cambiar de modelo productivo, dando un mayor peso específico a sectores que producen cosas tangibles, como es el caso de la industria o las energías renovables.

 Ese cambio solo se puede producir logrando tener un sistema educativo que aspire a la excelencia – los resultados PISA nos colocan en el «furgón de cola» de Europa -, y lograr mejorar los datos en abandono escolar.

Sin embargo, hay muchos economistas que valoran el turismo como un activo para España, pero que para mejorar sería necesario lograr un mayor valor añadido por visitante y sobre todo que gasten más en su estancia.

Un tejido productivo de pequeñas empresas

Es otro de los talones de Aquiles de España, y no es otro que el pequeño tamaño de sus empresas.

En los momentos de crisis económica como el actual, el margen de maniobra que tienen las empresas para «salvarse de la quema» es directamente proporcional al tamaño de dichas empresas.

La gran empresa siempre tiene más «músculo», sobre todo en lo que tiene que ver con los recursos financieros, algo de lo que muchas PYMES carecen debido a una tesorería endeble.

Los datos cantan: el 90% de las empresas españolas tienen cinco empleados o menos, empresas que ante una bajada de la demanda como la actual, no tienen capacidad de reacción, máxime cuando muchas de ellas no exportan.

En la gran empresa, se puede diversificar más, y como muchas de ellas pivotan sobre la exportación de bienes y servicios, pueden compensar el hundimiento de la demanda en España con la venta en mercados más boyantes.

La gran empresa, además, en momentos de falta de liquidez, puede acudir a los mercados, ya que normalmente son cotizadas y pueden emitir bonos o acogerse a las ampliaciones de capital.

Poco margen para el crecimiento

La pregunta se cae por su propio peso: si una de las soluciones para capear las crisis es el tamaño, ¿por qué no crecen las empresas españolas?

Los expertos aducen, entre otras razones, que la legislación fiscal favorece a las PYMES, ya que el tener un mayor tamaño afecta a lo que se paga – se paga más – en impuesto de sociedades.

Otra hipótesis para explicar slo magro de las empresas en España es la importancia que tiene el sector servicios, un sector que no es extensivo en mano de obra, empresas en franco declive producto de la pandemia.

Hay que sumar las restricciones horarias a la hostelería, menor número de parroquianos producto de la necesidad de mantener la distancia de seguridad y que el teletrabajo hace que se tomen menos cafés y se den menos menús en bares y restaurantes.

Poco empleo de calidad

Es otro de los factores que explica el agravamiento de la crisis económica, y es por la temporalidad que lleva décadas instalada en el mercado de trabajo español.

Además, en los casos de los contratos temporales, el despido es muy barato, razón por la cual el SARS-CoV-2 se ha llevado por delante un millón de empleos.

Por otro lado, y aunque pueda resultar paradójico, la pandemia ha provocado una reducción de la temporalidad en los contratos, pero por la vía de dejar bajó mínimos la contratación de fijos.

Las peculiaridades del mercado de trabajo español hacen que cuando se producen las crisis económicas y por tanto una bajada de la demanda, se pierden millones de puestos de trabajo, sobre todo entre los jóvenes.

La pérdida de empleo que se ha producido en esta crisis ha elevado a casi el 44% el desempleo de la población juvenil, la más alta de todos los países que forman parte de la Unión Europea.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Manuel m.v. / David Fernández / Hans Dinkelberg / Rawpixel Ltd / hatch / Sunshine City

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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