Elecciones en Palestina

Tras tres lustros sin unas elecciones democráticas, las diferentes facciones palestinas han llegado al acuerdo para enterrar el «hacha de guerra»; Hamas y Fatah han pactado en Egipto celebrar las elecciones legislativas el día 22 de mayo y las presidenciales, dos meses después. Cisjordania y Gaza están expectantes

Después de 15 años que los palestinos pudieron elegir a sus representantes políticos, se prevén unas ya esperadas elecciones.

Para ello las diversas facciones palestinas, agrupadas entorno a Fatah y Hamás han firmado una frágil paz en unas negociaciones que se han llevado a cabo en El Cario, donde han dejado atrás más de una década de enfrentamientos.

Enfrentamiento en la Franja de Gaza

Corría el año 2007 cuando entre Fatah y Hamás se produjo una auténtica guerra por saber quién se hacía con el control de la Franja de Gaza.

El resultado fue que el Movimiento de Resistencia Islámica se hizo con el poder en esa parte de Palestina y Fatah se quedó con el resto del territorio, de manera que, de un plumazo, se acabaron las elecciones.

El acuerdo, del que forman parte 12 formaciones políticas, se basa en celebrar unas elecciones legislativas el 22 de mayo y unas elecciones presidenciales el 31 de julio.

El acuerdo también ha servido para que los presos políticos de Cisjordania y la Franja de Gaza recobren su libertad.

La promesa de la liberación de los presos y el dejar de perseguir a gente por motivos políticos ha tenido un efecto balsámico en los territorios palestinos, que volverán a ver cómo, después de una década, se celebra una campaña electoral.

Compromisos

En la reunión de El Cairo, auspiciado por el gobierno egipcio, se ha llegado también a algunos compromisos, el más importante que todas facciones se han comprometido a respetar el resultado que arrojen las urnas.

Del mismo modo, se permitirá que todos los partidos políticos que quieran participar en los comicios puedan desarrollar libremente su campaña electoral y al mismo tiempo crear un clima propicio para la actividad política.

Las elecciones estarán supervisadas por un tribunal electoral cuyas decisiones serán vinculantes para todos los partidos políticos y las votaciones estarán vigiladas por policías de uniforme.

Una tierra dividida

Producto de décadas de luchas intestinas entre Fatah y Hamás, las dos principales facciones que se disputan el poder, Cisjordania está controlado por los primeros y la Franja de Gaza por el movimiento de resistencia islámico.

Los cabezas visibles de ambas facciones siguen siendo Mahmud Abbas en Cisjordania e Ismail Haniya de la segunda, que dominan cada territorio a su antojo.

Son muchos los analistas que ven que las elecciones pueden pender de un hilo, ya que acuerdos anteriores entre ambos movimientos políticos, se han quedado en «agua de borrajas».

Estamos hablando de los acuerdos de La Meca (2007), El Cairo (2011), Doha (2012), Gaza (2014) y nuevamente El Cairo (2017).

Pasar página

Es lo que quiere hacer la mayoría de la población palestina, que considera que el tiempo del rais Abbas ya pasó, después de muchos años ejerciendo el poder.

De hecho, dos tercios de los palestinos con derecho a voto, según el Centro Palestino de Investigación Política y Electoral quieren que el rais «pase página» y deje paso a un nuevo gobernante.

Además, el sentimiento generalizado es de incertidumbre, después de que fueran suspendidos de un día para otro los comicios de los años 2012 y 2016.

Inclusive dentro de Fatah «las aguas bajan revueltas» ya que han aparecido nuevos actores que pueden hacer tambalearse el liderazgo de Mahmud Abás, caso de Maruan Barguti, condenado a cadena perpetua en Israel, y de Mohamed Dahlan.  

Estar a bien con la nueva administración norteamericana

Analistas políticos palestinos también piensan que la convocatoria de nuevas elecciones tiene mucho de escenificación ante la nueva administración norteamericana de Joe Biden.

Las relaciones entre los representantes palestinos y las diferentes administraciones norteamericanas se podrían calificar, cuando menos, como tirantes.

Con Donald Trump las relaciones han sido casi inexistentes y se rompieron definitivamente cuando Estados Unidos dio su pláceme y reconocimiento de Jerusalén como capital de Estado hebreo.

Por su parte Biden se muestra proclive a que palestinos e israelíes vuelvan a la mesa de negociaciones, con una vieja idea del Partido Demócrata de conseguir dos estados que coexistan en paz.

Unas negociones difíciles

Es lo que le espera al nuevo gobierno que tome la batuta de los territorios palestinos en su relación con Israel, aunque Benjamín Netanyahu también ha tomado nota que en el 1600 de la Avenida Pensilvania ya no está Donald Trump.

Para impulsar los futuros acuerdos, y como medida que contribuya a quitar presión sobre la parte palestina, Turquía ha abierto indefinidamente el paso fronterizo de Rafah, el único que no está controlado por los israelíes.

Además, la OLP tiene también pendiente la renovación del Consejo Nacional Palestino, que es el órgano legislativo de la organización que presidiera Yasser Arafat, y que es el que se sienta a la mesa negociadora con Israel.

El principal escollo de la negociación es que Israel haya trasladado su capital a Jerusalén, ciudad que estaba dividida en dos, una parte gobernada por Israel y la otra gobernada por los palestinos.

Un apoyo interesado

Egipto ha intentado con denuedo lograr algún tipo de acuerdo entre las facciones palestinas y lograr que se forme, aunque sea un embrión de Estado.

A pesar de que el anterior mandatario Egipto Hosni Mubarak era un inquebrantable partidario de los palestinos, el actual mandatario Abdelfatah El-Sisi, un militar que ha llegado al poder después de un golpe de Estado, estaba completamente alineado con la administración Trump.

Eso ha hecho, entre otras cosas, que Egipto haya vuelto a establecer relaciones diplomáticas con Israel y su aerolínea de bandera haya vuelto a tener destino en aeropuertos hebreos.

El que Egipto haya vuelto a ser catalizador de unas nuevas conversaciones Fatah – Hamás también tiene mucho de escenificación ante la administración de Joe Biden.

Como es tradicional en el Partido Demócrata, la aspiración de Biden sería terminar el mandato habiendo conseguido la paz entre palestinos e israelíes y la conformación de dos estados que puedan vivir en paz.

Y si Egipto es catalizador de esos dos estados, el Egipto de Abdelfatah El-Sisi podrá congraciarse con un Estados Unidos que vuelve al multilateralismo.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Heather Truett / Heinrich Böll Foundation Palestine & Jordan / Ray in Manila / Soman / Janitoalevic / J. L. Hervás / Kris Hankinson / U.S. Secretary of Defense

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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