(Latin)America First

La administración de Joe Biden vuelve a mirar a su «patrio trasero», esto es Latinoamérica, y dotará a la relación de una especial dedicación, sobre todo a Centroamérica, de donde viene una buena parte de la inmigración ilegal

Estados Unidos vuelve al multilateralismo, al menos así lo ha prometido Joe Biden, buscando la cooperación también en Latinoamérica.

A pesar de estos nuevos vientos en política exterior, la postura norteamericana no variará en respecto a Cuba y Venezuela.

Dentro de esas nuevas políticas se encuentra reforzar el estatus de protección temporal que gozan los venezolanos que arriban a territorio norteamericano.

Sin cambios con respecto a Cuba y Venezuela

La Casa Blanca ya ha anunciado que no habrá grandes cambios con respecto a Cuba, esto es, que no se volverá al aperturismo que se produjo con la administración Obama, del cual Joe Biden fue su vicepresidente.

Tampoco parece que Biden vaya a levantar el embargo económico a que está sometida Venezuela, ni la congelación de bienes de importantes próceres de Régimen de Nicolás Maduro.

El Tridente y Donald Trump

La doctrina de la administración de Donald Trump para con Latinoamérica estaba basada en luchar contra el tridente (Venezuela, Cuba y Nicaragua), regímenes contra los que había que luchar por aire, mar y tierra.

En cierto modo la ejecutoria de Donald Trump no era sino la reedición del «eje del mal» que enarbolaron George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar, también conocido como «el trío de las Azores».

En aquellos años las potencias a batir eran Irak, Irán y Corea del Norte, y se justificó la invasión de Irak con la excusa de que almacenaba armas de destrucción masiva, cosa que se descubrió que era falso.

En lo que respecta a Latinoamérica, Donald Trump se rodeó de «halcones» como John Bolton – al que despidió acusándole de meterle en unas cuantas guerras – y Elliott Abrams, el «viejo gladiador» en Latinoamérica de Ronald Reagan.

Se llegó a pensar en una «solución» militar

Donald Trump llegó incluso de hablar de una solución militar para Venezuela, aunque finalmente no se fraguó la posibilidad.

Trump también habló de que Estados Unidos tenía tropas destacadas en medio mundo y que Estados Unidos no podía dejar que la gente muriese en Venezuela.

Sin embargo, aquello no pasó de constantes bravatas, aunque como acto póstumo, el 19 de enero Trump firmó una orden ejecutiva para diferir la deportación de venezolanos.

En cambio, Joe Biden ha decidido otorgar a los venezolanos el Estatus de Protección Temporal (TPS) que lo que les permite es poder trabajar mientras que se resuelve su situación migratoria.

La presión no ha surtido efecto

Tanto en Latinoamérica como en otros lugares de mundo, las sanciones que impuso la administración Trump tampoco hicieron mucha «sangre» a los regímenes a los que se impuso.

Venezuela, Corea del Norte e Irán se han adaptado a la «guerra económica» que les ha impuesto y la vida siguen en esos países sin que haya habido cambios políticos en ellos.

Además, el unilateralismo que impuso la administración Trump hizo que esas medidas de presión no se coordinasen con los tradicionales aliados europeos.

Sin embargo, Joe Biden ya ha anunciado que vuelve a la senda del multilateralismo, con un fuerte impulso a la defensa europea que volverá a pivotar sobre la OTAN.

Respaldo a Guaidó

La administración Biden va a seguir reconociendo a Juan Guaidó como interlocutor político con Venezuela, a pesar de que la Asamblea de Venezuela, después de un «pucherazo» electoral, ha cambiado de signo político.

Para Biden el presidente venezolano, Nicolás Maduro, siguen siendo un dictador y un liberticida, aunque Trump, acusando de «socialista» al candidato Demócrata, le privó de los votos de la minoría latina más conservadora.

El rechazo a Nicolás Maduro es transversal, y afecta tanto a la base electoral Demócrata como a la Republicana, por lo que mantener la presión sobre el Régimen Bolivariano le puede seguir proporcionando réditos electorales.

Bajar la presión sobre Cuba

A pesar de que las líneas generales de la política sobre la isla se mantendrán, la administración Biden si está dispuesto a realizar algunos cambios.

El primero de ellos tiene que ver con sacar a la isla que gobernase Fidel Castro del listado de naciones que patrocinan el terrorismo.

Pertenecer a esa lista, en el que se encuentran Siria, Corea del Norte e Irán, implicaba sanciones tanto a empresas como a personas.

Pero no solo a empresas y personas cubanas, sino a empresas y personas, de cualquier nacionalidad que mantuviesen relaciones económicas con Cuba.

En el caso de la Unión Europea y España esperan que Biden deje sin efecto el título tercero de Ley Helms-Burton, que permite a norteamericanos que fueron expropiados por Cuba demandar a empresas internacionales que hubiesen comprado sus bienes.

Otras prioridades

A pesar de todas esas cuestiones, la administración Biden tiene como prioridades la lucha contra la pandemia y la recuperación económica.

También es prioridad inaugurar una nueva era de multilateralismo, ya que nunca, a lo largo de sus más de 200 años, nunca le ha ido mejor a Estados Unidos cuando tuvo una fuerte relación transatlántica.

Otro de los ejes de la política norteamericana será la defensa de los derechos humanos, tanto dentro de las fronteras norteamericanas como fuera de estas.

Para plasmar esas políticas Biden va a contar con profesionales que ya prestaron sus servicios en la administración de Barack Obama, caso de Anthony Blinken.

Blinken fue también miembro del gobierno de Bill Clinton, de manera que se trata de un funcionario «empapado» de lo que significa ejecutar las políticas del Partido Demócrata, lo más cercano que existe al centro izquierda en Estados Unidos.

Otra óptica migratoria

Centrada sobre todo de las incesantes olas de migrantes que llegan desde Centroamérica, y para paliar esos motivos económicos que obligan a emigrar, la administración Biden va a invertir 4.000 millones de dólares.

Del mismo modo, también se busca humanizar la recepción de los migrantes, aunque estos estén detenidos, por lo que no se volverán a vivir vejaciones y separaciones entre los padres y sus hijos.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Anthony Letmon / Natalie Maynor / Matt Johnson / The U.S. Army / Bundesministerium für europäische und internationale Angelegenheiten / Senado Federal / Ninian Reid / The National Guard / Jorge Gobbi

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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