Un Netanyahu con las horas contadas

Todo parece indicar que Benjamín Netanyahu tiene las horas contadas como primer ministro, después de que los partidos Yesh Atid y Yamina vayan a formar gobierno teniendo detrás al resto de los diputados israelíes, excepción echa de los del Likud

Benjamín Netanyahu puede estar viviendo sus últimas horas como primer ministro de Israel, después de que los dos principales partidos de la oposición – los partidos Yesh Atid y Yamina – hayan firmado un acuerdo para formar gobierno.

De lo que se trataría es de formar un gobierno de unidad nacional, después de las tensiones que se han vivido tras el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás y la Yihad Islámica contra territorio israelí.

Para ello, y con un parlamento balcanizado desde hace décadas, los líderes de dichos partidos, Yair Lapid y Naftalí Bennett, tendrán que llegar a algún tipo de acuerdo con los otros siete partidos políticos que también forman parte de la oposición.

Ahuyentar unas posibles nuevas elecciones

En declaraciones a la prensa, Bennett pone todas sus esperanzas en un gobierno de concentración para evitar unos nuevos comicios, habida cuenta que los dos partidos de derechas en la Knéset no tienen escaños suficientes para una mayoría.

A pesar de que Lapid y Bennett cuentan con un buen número de escaños, la excesiva fragmentación del parlamento hace que haya que hacer «encaje de bolillos» para poder lograr una mayoría clara.

Y eso pasa por tener que negociar con los dos partidos árabes que representan a la minoría de ciudadanos que siendo de ascendencia árabe son ciudadanos del Estado de Israel y que cuentan con un puñado de escaños.

En caso de querer formar gobierno, el reloj corre contra el mismo, ya que antes de las cero horas del próximo miércoles, esto es, mañana, ambas formaciones políticas tendrán que presentar un nuevo ejecutivo ante Reuven Rivlin, el presidente israelí.

Envolverse en la bandera

Netanyahu no ha tardado en salir a la palestra pública para valorar como una locura el gobierno de concentración que proponen los líderes de la derecha y del centro político israelíes.

Netanyahu está acosado por las investigaciones que pretenden demostrar sus prácticas corruptas y que necesita mantener la más alta magistratura del Estado de Israel para continuar aforado y que los juicios que tiene en lontananza sean ante el Tribunal Supremo.

Netanyahu ha centrado sus críticas en que con el nuevo gobierno peligra la seguridad nacional por no tener una idea clara los futuros gobernantes de cómo manejar la guerra en Cisjordania y Gaza.

Un pacto de difícil gestión

Inclusive en la posibilidad de que se pueda gestar un gobierno sustentado, además de los apoyos externos, entre Yamina y Yesh Atid, su día a día sería complicado.

Y ello porque ideológicamente y en sus políticas, ambos partidos pueden llegar a ser antagónicos, con un Yamina que representa al votante centrista y un Yesh Atid sumamente derechista.

Por ello el programa de gobierno no puede ser sino consensuado y eminentemente pragmático, centrado en la recuperación económica postpandemia y en mantener los territorios palestinos bajo control.

Parar las hostilidades puede ser complicado ya que la guerra que han mantenido las FDI con los terroristas palestinos ha sido la escalada bélica más cruenta que se recuerda desde la operación Margen Protector en el 2014.

Pasteleo

Los dos últimos días han sido frenéticos en contactos entre diversas formaciones políticas, con un Netanyahu empeñado en recuperar el favor de Yamina, sus aliados naturales.

El primer ministro también intentó convencer al partido Nueva Esperanza, formación de derechas que está liderada por el exministro Gideon Saar, llegándole a ofrecer una presidencia rotatoria.

Una oferta similar hizo Netanyahu al líder de Yamina, Naftalí Bennett, aunque las dos formaciones políticas rechazaron el ofrecimiento.

Encaje de bolillos

En encaje de ambos partidos políticos en un gobierno no va a ser fácil, y para allanar el camino, siendo Lapid el que ha recibido el encargo de la máxima magistratura del Estado de formar un gobierno.

Para empezar con buen píe, el cargo de primer ministro será para Bennett como manera de reseñar que su partido tiene en la Knéset el doble de escaños que Yamina.

De lo que se trata, sobre todo, es de superar el bloqueo que ha supuesto que se hayan celebrado cuatro procesos electorales en menos de dos años.

Las credenciales políticas están más que certificadas en el caso de Lapid, un radical laico que propugna que la solución del problema palestino se arreglará cuando se formen dos estados que puedan coexistir pacíficamente.

En el caso de Bennet su extracción proviene de la derecha religiosa y no ha tenido pábulo en defender la anexión al Estado de Israel de la mayor parte del territorio cisjordano.

Por ello y por otras políticas siempre ha sido un fiel aliado del Likud de Benjamín Netanyahu y de los partidos de la derecha religiosa israelí y tampoco le ha hecho ascos a votar junto a la extrema derecha.

Un antiguo aliado del Likud

Hasta hace pocos años, Yair Lapid había sido el fiel escudero de Netanyahu, ya que inclusive llego a encabezar la cartera de Finanzas entre el 2013 y 2015, hasta que decidió emanciparse, y acariciando con las manos el puesto de primer ministro.

De cualquier manera, para muñir la nueva coalición electoral, Lapid ha tenido que ceder, se supone que la primera parte del mandato, a Bennett el puesto de primer ministro.

Mientras tanto el líder de Yamina ocupará el puesto de ministro de asuntos exteriores, un puesto no menor en una zona en la cual la diplomacia es fundamental, no en vano Israel está rodeado de 300 millones de musulmanes.

Muñir el acuerdo de gobierno no ha sido fácil, ya que alrededor de Yamina y de Yesh Atid, existe una constelación de partidos necesarios para lograr una mayoría viable en el balcanizado parlamento israelí.

Esos pequeños pero vitales partidos son un Partido Laborista en sus horas más bajas, la izquierda pacifista israelí agrupada en torno a Meretz, y los dos partidos que representan a la minoría árabe con nacionalidad israelí, agrupados en la Lista Conjunta y en Maan.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – U.S. Embassy Jerusalem / Heinrich-Böll-Stiftung / U.S. Secretary of Defense / Joe Goldberg / Beny Shlevich / Geagea

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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