Irán, nada nuevo bajo el sol

Se celebran en Irán elecciones para designar, por un periodo de ocho años, al nuevo presidente de la República Islámica de Irán, un puesto crucial debido a que, con el futurible deceso del líder supremo, el presidente podría decantar al fiel de la balanza hacia un candidato conservador

En la teocracia iraní, casi 60 millones de electores están llamados a las urnas, aunque se espera que la abstención sea la opción mayoritaria de los potenciales votantes, que utilizarán su no participación en los comicios como una suerte de voto de castigo.

Aunque no se espera unos resultados «a la búlgara», los candidatos más moderados han sido expurgados por la comisión electoral, y solo siguen en liza los políticos de las opciones más conservadoras.

La supremacía de la opción conservadora es más que evidente, ya que 3 de cada 4 candidatos pertenecen a los sectores más inmovilistas del Régimen: nada nuevo bajo el sol.

A las 19:00 solo había votado menos del 25% del censo electoral, con la mayoría de la ciudadanía que tiene la certidumbre de que los resultados no van a hacer variar el rumbo del régimen teocrático que dirige el líder supremo, el ayatola Alí Jamenei.

Lograr votos al precio que sea

Tal es la convicción de los ayatolas de que una buena parte de electorado se quedará en su casa que los colegios electorales estarán abiertos hasta medianoche.

Muchos expertos en demoscopia dudan siquiera que vaya a votar ni el 40% del censo electoral, con un electorado desencantado y que sabe a bien seguro que su voto no va a hacer variar el ritmo de colisión con Estados Unidos y el resto de las potencias occidentales.

Inclusive es posible que la baja participación sea histórica, y sea incluso menor que en la que se produjo en el año 1979, cuando un movimiento popular dirigido por el Ayatola Jomeini derrocó a Mohammad Reza Pahlaví​​​.

Lo que sí parece claro es que, de nuevo, será el electorado urbano el que se quedará en su casa, sumándose nuevamente al bando de la abstención y escenificando su cansancio con el Régimen.

Las ridículas cifras de papeletas electorales emitidas provienen de que el iraní medio tiene pocas esperanzadas de que su voto sirva para mover los inamovibles cimientos de la que los conservadores llaman Revolución Islámica.

Del Búnker

Los dos principales candidatos electorales en liza pertenecen ambos al ala más conservadora de la teocracia que lleva gobernando Irán desde que en 1979 triunfó la revolución.

El político que tiene más posibilidades de lograr la elección del presidente es Ebrahim Raisí, un ultraconservador que dirige, con puño de hierro, el Poder Judicial, que se enfrenta a un moderado, Abdolnaser Hemmatí, con pocas posibilidades.

Hemmatí se ha desempeñado desde hace años como gobernador del Banco Central de Irán, y no se ve favorecido en las encuestas por el desastroso estado de la economía iraní, que se ha hundido por la pandemia de SARS-CoV-2.

El único resquicio que les queda a los candidatos moderados es que Raisí no alcance el 50% de los votos, lo que precipitaría una segunda vuelta en la cual Hemmatí y Rasí serían las únicas opciones electorales.

También elecciones municipales

Además de las elecciones para decidir quién dirigirá la máxima magistratura en Irán, las elecciones también sirven para dirimir quién gobernara en los ayuntamientos y municipios.

La logística para desarrollar las elecciones no es precisamente sencilla, ya que Irán tiene una superficie de 1.648 millones de kilómetros cuadrados, y en muchos de ellos el Estado es prácticamente inexistente.

El contingente humano necesario para desarrollar los comicios, entre funcionarios y fuerzas de seguridad, llega a 1,5 millones de personas, aunque los mecanismos, después de decenas de elecciones, están bien engrasados.

El primero en votar fue el líder supremo, Ayatola Alí Jameneí, que votó en la mezquita anexa a su residencia en Yamarán, en el norte de Teherán, la capital; con posterioridad, a lo largo y ancho del país, votaron el resto de los candidatos, por orden de prelatura.

Unos electores desencantados

El iraní medio acude a estos comicios desencantado y pensando que su voto no va a servir para cambiar nada, dado el control que del Estado tiene los clérigos más conservadores.

A esos malos presagios políticos se une una economía en crisis, inclusive antes de la pandemia de SARS-CoV-2, y que el covid-19 no ha hecho sino empeorar en sus principales indicadores.

Irán lleva años sometida a un embargo económico por parte de Estados Unidos, después de que en el 2018 se levantase de las conversaciones nucleares que mantenía con las diversas administraciones norteamericanas.

Un sistema político híbrido

Denominado por la nomenclatura del Régimen como «democracia religiosa», en la misma existe un doble nivel de nombramientos políticos.

Por un lado, están los políticos elegidos por sufragio universal, a los que se unen, siempre con más poder, los elegidos por el propio Régimen.

Por ello desde el nacimiento de la República Islámica en el año 1979, los sectores más inmovilistas y conservadores de Irán son los que han tenido el poder efectivo y real.

Un poder que provocó una guerra con Irak que duró ocho años, y posteriormente una suerte de «guerra fría» con Estados Unidos y con su aliado en la zona, Israel.

El presidente, con unas atribuciones parecidas a las de un primer ministro de un país occidental, está subordinado al líder supremo, que es en quien reside el poder espiritual y político de la República Islámica de Irán.

La presidencia, esencial para elegir al próximo líder supremo

Estas elecciones a la presidencia son cruciales, debido a que la provecta edad de líder supremo, que cuenta con 85 años, hace pensar que podría fallecer en los próximos ocho años, tiempo de ejercicio de la presidencia.

Para la elección de un nuevo líder supremo se cuenta con el Consejo de Liderazgo, del que forman parte del presidente, el cabeza visible del Poder Judicial y un clérigo, y en esa elección, de ser designado un conservador en la presidencia, podría dejar todo «atado y bien atado» para los próximos años.

Fuente – EL PAÍS / Irán en Wikipedia

Imagen – Bert Concepts / Nomaan Ahgharian / Rafael Robles / Ninara / Hamed Saber / Imán

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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