Au revoir!

Finalmente, EE. UU. abandona definitivamente Afganistán, dejando únicamente un contingente de menos de 1.000 militares que tiene como objeto guardar la embajada norteamericana en Kabul y su aeropuerto

Después de dos décadas de presencia en Afganistán, las últimas tropas norteamericanas saldrán del país el próximo 31 de agosto de este año marcado por la recuperación ante el SARS-CoV-2.

La confirmación de repliegue de las tropas norteamericanas la ha dado el propio presidente, en un discurso protagonizado justo después de que los efectivos de EE. UU. abandonaran la base de Bagram.

Se trata de una base aérea icónica desde donde se han lanzado, durante estas dos décadas, los más importantes bombardeos aéreos contra las tropas de los talibanes.

Salvar vidas

El rápido repliegue se entiende por la intención de la administración Biden de que la retirada se produzca con el menor número de bajas entre los militares norteamericanos.

Estados Unidos se retira completamente, dejando al ejército afgano como único garante de la pseudo democracia instalada en el país desde hace más de 20 años.

Para la nueva administración seguir manteniendo el statu quo en donde los talibanes controlaban – y controlan – una buena parte del territorio afgano con un ejército a la defensiva ya no es una opción.

En la decisión de Biden también tiene mucho peso no hipotecar una nueva generación de norteamericanos en una guerra que parece no tener fin, después de dos décadas en las cuales han fallecido más de 3.000 militares de Estados Unidos.

Autodeterminación

Es lo que se desprende de las declaraciones públicas de los «primeros espadas» de la actual administración, y no son otras que el pueblo afgano tiene que decidir qué tipo de régimen político quiere.

Por otro lado, lo que todavía no ha quedado claro es si las fuerzas armadas norteamericanas seguirán prestando apoyo logístico al ejército afgano, embarcándose en una asistencia militar que puede costar cientos de millones de dólares.

Mientras tanto, las tropas talibanes han lanzado una ofensiva en la cual han recuperado una buena parte del territorio perdido, mientras que el endeble ejército afgano no es rival para los rebeldes educados en las madrasas.

Un ejército formidable, según EE. UU.

Ante la queja de parte de la opinión pública norteamericana que acusa al gobierno estadounidense de dejar «vendido» al gobierno afgano, se replica es que el ejército afgano está preparado para defender el país.

En estos momentos las fuerzas armadas afganas tienen 300.000 efectivos, y su nivel de adiestramiento y operativo debería ser suficiente para parar la ofensiva talibán y enfrentarse los 75.000 muyahidines.

Además, los norteamericanos no van a dejar a nadie atrás, por lo que aquellos afganos que han trabajado para Estados Unidos y que podrían ver peligrar su integridad física y la de sus familias, serán provistos de salvoconductos que les permitirán iniciar una nueva vida en EE. UU.

Esfuerzo bélico

Uno de los anuncios que realizaba el ticket electoral Biden – Harris durante toda la campaña electoral tenía que ver con abandonar las guerras interminables en las cuales estaba involucrado EE. UU.

Entre sus promesas electorales más repetidas estaba que los soldados de EE. UU. abandonasen Afganistán y dejase la seguridad del país en manos del ejército y la policía afganos, ya que ambos cuerpos, adiestrados por EE. UU. tiene el suficiente nivel operativo.

De hecho, a día de hoy y según fuentes del Pentágono, ya se han evacuado al 90% de los militares norteamericanos que estaban sobre el terreno.

Reuniones al más alto nivel

La estrategia de Joe Biden con respecto a la retirada de las tropas ha sido profundamente meditada y producto de reuniones, al más alto nivel, del equipo de Seguridad Nacional que asesora la presidente.

Inclusive en el abordaje mediático de la retirada se va a huir de los triunfalismos utilizados por la administración de George W. Bush cuando exclamó un “misión cumplida” después de la invasión de Afganistán en el 2003.

Y ello debido a realismo de la administración de Joe Biden que es consciente de que, después de 20 años de presencia militar norteamericana, la guerra no se ha ganado ni mucho menos.

En cuanto al cumplimiento de la misión, fuentes militares norteamericanas se refieren a ella en el sentido que se ha conseguido eliminar a Osama Ben Laden, pero no al movimiento talibán que le apoyaba.

No embarcase en guerras interminables

Es el parecer de la mayoría de la opinión pública norteamericana, y una de las razones por las cuales las FF. AA. de Estados Unidos vuelven a casa desde Afganistán.

En estas dos décadas la opinión de los norteamericanos ante la guerra de Afganistán ha variado, ya que justo después de los atentados contra las torres gemelas en Nueva York, solo el 8% de la población adulta estaba en contra de la guerra.

Años después, concretamente en el 2019, el 49% de los encuestados calificaron como error la operación militar donde la URSS tuvo su particular Vietnam.

Solo un año después, con Donald Trump en la presidencia, se inició una ronda de conversaciones con los talibanes para llegar a un acuerdo de alto el fuego que permitiera a EE. UU. abandonar Afganistán.

Tablas

En estas dos décadas que han pasado desde que el primer soldado norteamericano llegó a Afganistán, EE. UU. ha acabado asumiendo que no podría ganar nunca la guerra, y a lo sumo la partida podría quedar en tablas.

El único contingente militar que quedará en Afganistán serán los efectivos que guardan su embajada en Kabul, así como el aeropuerto, cifrados en 650 soldados

Es una cifra irrisoria comparada con los 100.000 efectivos que llegó a tener desplegados en los momentos más álgidos de la guerra contra los talibanes.

Ofensiva talibán

El anuncio de la retirada de EE. UU. ha coincidido con una ofensiva talibán cuyo objeto consiste en recuperar territorio.

En estos momentos, los estudiantes islámicos – esa es la traducción de talibán – controlan 140 de los 421 distritos en los cuales se divide el país.

Los informes de inteligencia, además, no son nada halagüeños, ya que estiman que los
muyahidines podrían tomar Kabul en un periodo de tiempo entre seis meses y un año a lo sumo.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – ResoluteSupportMedia / NAVFAC / Manhhai /

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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