Estados Unidos abandona Irak

En pocos meses, Estados Unidos ha retirado la mayor parte de las tropas que tenía desplegadas en Irak, quedando solo militares que entrenarán al ejército iraquí, le darán apoyo logístico y unas pocas unidades de operaciones especiales que seguirán luchando contra el ISIS

Antes de que termine el año, las tropas que estaban en Irak en misiones de combate, abandonaran definitivamente el país.

Aunque todavía habrá destacados militares norteamericanos después de esa fecha, sus misiones serán únicamente adiestrar a las tropas iraquíes y funciones de logística.

La tesis de EE. UU.  es que las fuerzas armadas iraquíes están más que preparadas para hacer frente a la insurgencia, en unos momentos en que ese movimiento terrorista comienza a recuperar terreno.

Una presencia tasada

Mientras que las tropas regulares de Estados Unidos, salvo los logistas y adiestradores, abandonan el país, todavía seguirá combatiendo la tropa de operaciones especiales que lucha contra el ISIS.

La retirada se realiza de común acuerdo con el gobierno iraquí, después de que Joe Biden y el premier iraquí, Mustafá al Kazemi rubricasen un acuerdo en el despacho oval de la Casa Blanca.

La vuelta a casa será de pocos efectivos, ya que durante más de un año los militares estadounidenses han ido escalonadamente volviendo a su país.

El acuerdo también es favorable al gobierno iraquí, debido a que de esa manera puede contentar las milicias chiíes, pertrechadas y armadas por Irán, por el retorno a su país de las tropas norteamericanas.

Abierto a revertir la medida

Desde el Pentágono continúan abiertos a volver a enviar ayuda militar y soldados en caso de que fuese necesario porque la situación de Irak volviese a ser extrema.

No hace mucho tiempo que los terroristas del ISI tenían el control de medio país e instauraron un califato en tierra iraquí y siria.

Además, tal como queda sellado en el acuerdo, Estados Unidos seguirá manteniendo una estrecha relación con Irak en lo que se refiere a seguridad y la lucha contra el terrorismo, personificado en el ISIS.

La guerra más importante en la que ha combatido EE. UU.

Sin duda, Irak, casi por dos décadas, se ha convertido en la guerra en la cual más soldados ha destinado EE. UU., no en vano la invasión de Irak, para derrocar a Sadam Huseín, se inició en el año 2003.

Desde esa fecha, llegaron a estar destinados en el país asiático hasta 170.000 militares norteamericanos, en la fase más cruenta de la guerra que se desplegó contra la insurgencia iraquí.

En la actualidad hay 2.500 militares norteamericanos destinados en Irak, y su retirada será escalonada, no en vano el año pasado volvieron a casa 500 uniformados.

Los militares que quedan aún van a tener un cambio en su misión, que se centrará en asesoramiento militar, entrenamiento al ejército iraquí y proporcionar ayuda logística a las fuerzas armadas de ese país asiático.

Un ISIS de capa caída

La principal misión que tenían adjudicada las tropas norteamericanas, luchar contra el ISIS y devolver el territorio del califato al gobierno iraquí, ya está cumplida desde el año 2017.

Sin embargo, todavía quedan milicianos del ISIS que siguen combatiendo a las tropas del ejército iraquí.

Por lo tanto, en Irak quedarán destacada tropa de operaciones especiales que tendrá como misión combatir a esas bolsas de insurgencia que todavía se mantienen operativas.

Otra de las misiones de los equipos de boinas verdes y SEAL que queden por el terreno será la vigilancia de las milicias chiíes que están financiadas, armadas y entrenada por Irán, concretamente por el cuerpo de Guardianes de la Revolución.

Enemigos y a pesar de ellos aliados

La enemistad entre Irak e Irán se remonta a hace décadas, y tal es el encono que entre el año 1980 y 1988 se desarrolló una cruenta guerra entre ambos países.

Bien es cierto que en aquellos años la geopolítica iba por otros derroteros, después de la reciente revolución iraní pusiese en el poder a los Ayatolás

Irak era un fiel aliado de Estados Unidos que impedía que la revolución iraní se extendiese por Asia, por lo que la administración Reagan no dudó en armar, adiestrar y dotar de apoyo financiero a una Irak que gobernaba Sadam Huseín.

Sin embargo, con las vueltas que da la vida, en estos momentos Irak e Irán tienen intereses comunes, por lo que las milicias chiíes que combaten en Irak han presionado al gobierno de aquel país para que las tropas americanas abandonen su territorio.

Normalización de la vida política

La intención del gobierno iraquí es convocar unas elecciones el próximo octubre, que elegirán al parlamento iraquí, un legislativo que elegirá al presidente y al primer ministro.

Del mismo modo, las elecciones permiten a Mustafá al Kazemi quitarse una china del zapato, ya que será el nuevo legislativo el que tenga que lidiar con las resistencias chiíes a que soldados norteamericanos permanezcan en el territorio.

La crisis subió muchos grados de intensidad cuando Donald Trump dio «luz verde» al asesinato selectivo, en 2020, del todopoderoso general iraní Qasem Soleimaní, que fue desintegrado por un misil lanzado desde un dron.

El gobierno iraquí consideró que la actuación era un ataque a su soberanía, y una resolución del parlamento iraquí instó a las tropas norteamericanas a abandonar el país en a la mayor brevedad posible.

Tanto monta, monta tanto

La posición que han mantenido las administraciones republicanas y las demócratas ha sido la misma: proseguir con la guerra de Irak hasta que todos los enemigos hayan sido vencidos.

El que propició, con la connivencia de José María Aznar, la invasión de Irak, fue George Bush que ordenó el ataque en el 2003, con la justificación, luego se demostró que era una falacia, de que Sadam Huseín poseía armas de destrucción masiva.

Posteriormente, aunque Barack Obama quiso retirar todas las tropas de Irak, debido al surgimiento del ISIS, tuvo que liderar una coalición internacional contra ese grupo terrorista islámico.

Sin embargo, la administración Biden, ahora en el poder, tiene como prioridad geoestratégica el hacer frente a China e impedir que se convierta en la primera potencia mundial.

Para ello, y conscientemente, no hará, salvo caso de fuerza mayor, demasiado caso a lo que sucede con Asia, en la esperanza que los gobiernos de esos países puedan hacerse cargo ellos solos de la insurgencia.

En esa línea se puede entender que Joe Biden haya dado también la orden de retirar todas las tropas norteamericanas de Afganistán, después de una misión de casi dos décadas y que también se ha cerrado en falso.

Fuente – el diario

Imagen – The U.S. Army / USASOC News Service / U.S. Army Southern European Task Force / Resolute Support Media / David Stanley /

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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