Caracas remodela su moneda

La moneda venezolana, el bolívar, pierde tres ceros, como una manera de evitar que la inflación se la acabe «comiendo», en un contexto de debacle económica en donde el 76% de la población vive en situación de extrema pobreza con menos de 1,2 dólares al día

El gobierno de Nicolás Maduro remodela de moneda: el bolívar «recorta» el número de ceros, pero intentando no depreciarse, también se crea una suerte de criptomoneda pero sin serlo realmente.

Uno de los efectos más apreciables de la reforma es que desaparece el billete de un millón de bolívares, a pesar de que la inflación no deja de subir y el 76% de los venezolanos viven en una situación de pobreza extrema.

Con el nuevo tipo de cambio con cuatro bolívares digitales se podrá comprar un dólar, un cambio apreciable ya que, hasta ahora, al menos en el mercado oficial, eran necesarios cuatro millones de moneda de curso legal para adquirir la efigie de George Washington.

Mejora para el tejido productivo

La principal ventaja de la reforma del bolívar es que va a permitir que la contabilidad de las empresas se convierta en más inteligible, reduciendo el número de ceros y haciendo una mejor gestión de la contabilidad y las finanzas personales.

Desde el pasado viernes, los venezolanos solo tendrán que lidiar con cinco tipos de billetes: de 5, 10, 20, 50 y 100 bolívares, aunque en la calle lo que se utiliza es el dólar norteamericano, que no está sujeto a los bandazos de la moneda venezolana.

Lo que pretenden los economistas del gobierno venezolano es lograr que el bolívar se vuelva a utilizar en la economía real, lo que agilizará los medios de pago, aunque no varía el valor del papel moneda ni de su nuevo correlato digital.

El bolívar no cambia de valor

Ahora, con la conversión, los venezolanos recibirán un bolívar digital por cada millón de bolívares soberanos, aunque la equivalencia llega a marear: el nuevo billete de cien bolívares digitales tiene el mismo valor que los antiguos cien millones de bolívares soberanos.

Sin embargo, con el cambio el valor nominal del bolívar se queda igual, aunque es evidente que le manejo de dinero en el día a día se simplifica mucho, a pesar de que en los pocos días que lleva en vigor la nueva moneda se ha depreciado un 25%.

El miedo de los venezolanos a que la nueva divisa se deprecie más ha hecho que se incremente de manera exponencial la demanda de dólares, ya que la moneda norteamericana siempre ha sido un valor refugio.

 Aunque digital, no es una criptomoneda

A pesar de que la nueva divisa es digital, no es exactamente una criptomoneda, y se podrá utilizar tanto online como offline, es decir, con ella se podrá comprar la canasta básica y otros muchos insumos.

De hecho, el gobierno de Nicolás Maduro creó hace tiempo el Petro, que si es una criptomoneda aunque su uso nunca ha llegado a despegar, aunque se intentó utilizar como unidad de cuenta.

De hecho, la capacidad de «resolver» de los venezolanos ha hecho que paulatinamente se hayan utilizado en el día a día otras monedas extranjeras, fundamentalmente el dólar, ya que son divisas cuyo cambio es más estable.

Al mismo tiempo, también han experimentado inclusive con diversas formas de pago digital, aunque ninguna de ellas ha llegado a buen puerto, excepción hecha de criptomonedas como el Bitcoin o el Etherum.

Debido al número de millones de Bolívares necesarios para comprar los insumos más básicos, muchos comerciantes solo admiten el pago con tarjeta de crédito o con pago a través de plataformas digitales.

Dolarización encubierta y reforma monetaria

La economía real venezolana en un proceso que el gobierno bolivariano no ha podido parar se ha dolarizado, y el billete verde ha pasado de ser el enemigo a ser un aliado.

Se estima que el 70% de las transacciones cotidianas se realizan en dólares, a pesar de que amplias capas de la población no tiene acceso a ellos y tiene que seguir lidiando con billetes con decenas de ceros para comprar lo más básico.

En solo tres lustros los venezolanos asisten a la tercera reconversión monetaria, siendo la primera la que llevo a cabo Hugo Chávez que eliminó tres ceros de los billetes de curso legal.

La segunda la perpetró Nicolás Maduro, y en este caso eliminó cinco ceros de la moneda, y a pesar de ellos no se ha puesto coto a la devaluación y la hiperinflación, gozando el país del dudoso honor de ser el segundo país con la hiperinflación más larga de la historia.

El podio de ese récord lo tiene el primer gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua y el proceso se extendió durante 60 meses, aunque no sería de extrañar que Venezuela, que lleva 45 meses, le acabe arrebatando el cetro.

En ese tiempo el país que gobernase Carlos Andrés Pérez ha perdido el 80% de su PIB, y lleva ocho años en recesión con la economía en caída libre.

Situación de pobreza extrema

Se estima que el 76% de los venezolanos viven con menos de 1,2 dólares norteamericanos al día, tal como demuestran el estudio que han realizado tres universidades venezolanas en su Encuesta de Condiciones de Vida.

El estudio presentado en la Universidad Católica Andrés Bello el 94,5 % de la población es pobre y 76,6% está en pobreza extrema, sobreviviendo con menos de 1,2 dólares al día a lo que se une la devastación provocada por el SARS-CoV-2.

Los escolares venezolanos llevan año y medio sin poder acudir con regularidad a clase y el sector productivo lleva meses casi paralizado.

Otra lacra, el desempleo, afecta a casi a un cuarto de la población, y de los que trabajan la gran mayoría querría trabajar más horas, ya que producto de la reducción de la movilidad y la devastación en el tejido productivo solo pueden trabajar media jornada.

En cuanto a la situación de la mujer, solo un tercio de ellas trabajan, y una gran mayoría del resto no pueden trabajar debido a que tienen que hacerse en solitario cargo de sus hijos y de las labores domésticas.

Además, tener trabajo en Venezuela no es sinónimo de poder vivir, ellos y sus familias, de manera digna, ya que el 58% de los trabajadores del sector privado están en situación de pobreza extrema, algo que llega al 75% en el caso de los trabajadores públicos.

Fuente – el diario / Venezuela en Wikipedia

Imagen – Martin Guachalla / Franz Conde / Jorge Andrés Paparoni Bruzual / Tom Bullock / Luis Pérez

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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