Trampitas

En unas revelaciones demoledoras, el que fuera asesor especial del primer ministro, Dominic Cummings, ha revelado que Boris Johnson, inclusive antes de firmar el acuerdo del BREXIT, no tenía ninguna intención de cumplir el mismo. Johnson ante esta y otras revelaciones queda como un felón

Las recientes declaraciones del que fuera el ideólogo del Brexit, Dominic Cummings no dejan en muy buen lugar al que hasta hace era su jefe, Boris Johnson.

Según Cumming, el primer ministro británico ya pensaba en incumplir el tratado que deja fuera de Europa al Reino Unido incluso antes de llegar a firmarlo.

Cummings fue el cerebro de la separación del Reino Unido de la Unión Europea y creó eslóganes tan brillantes como Take Back Control o Get Brexit done!.

Enemigos irreconciliables

Es en lo que se han convertido Cummings y Johnson, cuando hace menos de un año estaban a partir un piñón y Cummings estaba en todas las quinielas para ser el próximo inquilino del 10 de Downing Street.

Desde que Johnson se deshizo de Cummings, este no ha parado de airear los trapos sucios del primer ministro, utilizando la red social Twitter como principal medio de lanzar su bilis contra Johnson y el partido conservador británico.

La última filtración se produce en unos momentos en que las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido son de gran marejada, por utilizar un término náutico, estando en peligro que Irlanda del Norte siga perteneciendo a la unión aduanera de la UE.

Tramposo

Es de lo que le ha acusado el que fuera asesor especial del gobierno al que fuera su jefe, ya que, siempre según Cummings, inclusive antes de firmar la desanexión del Reino Unido de la UE, no tenía ninguna intención de cumplir el tratado.

El referéndum se ganó a pesar de que el Partido Tory contaba con menos del 10% de apoyo ciudadano, que buena parte del establishment era favorable a quedarse en al UE o propiciar un nuevo referéndum.

Pero antes de incumplir el acuerdo con Europa, Boris Jonhson necesitaba deshacerse del rival formidable que era Jeremy Corbin, con un tenebroso pasado marxista, y que un laborista domesticado, como es Keir Starmer se hiciese con el control del laborismo.

Logrado ya ese hito, ahora Johnson se puede centrar en meter palos en las ruedas en el tratado de desanexión con la Unión Europea, tratando con especial inquina el Protocolo de Irlanda del Norte.

Revelación de secretos

Fue a partir de junio del 2020 cuando Dominic Cummings puso a toda marcha el ventilador para enmerdar a Boris Johnson y al equipo que dirige el gobierno desde el número 10 de Downing Street.

Los ataques son auténticas cargas de profundidad para el primer ministro y los Tories debido a que parte de esas revelaciones las ha realizado ante una comisión parlamentaria en el parlamento de Westminster.

Ha sido en una de esas comparecencias cuando ha acusado de Johnson de tener la intención de haber cometido, en el cumplimiento del tratado por el cual Reino Unido abandona la Unión Europea, un engaño calculado.

Cummings ha cargado tanto las tintas que ha llegado a publicar en Twitter que aconseja a cualquier gobierno que tenga que firmar algún acuerdo con el británico que no lo haga, por lo menos hasta que el ejecutivo haga honor a sus promesas.

David Frost da otra versión

Frost es el ministro encargado de las negociaciones con la Unión Europea, ofrece una versión alternativa a la que está aireando Dominic Cummings.

Para el alto funcionario británico el equipo que desarrollaba las negociaciones para la desanexión sabía perfectamente que la aplicación del Protocolo de Irlanda del Norte iba a dar lugar a controversias.

La realidad es que la vida política y social en Irlanda del Norte se ha desbocado en los últimos meses, ya que además de volver los disturbios olvidados desde los Acuerdos de Viernes Santo, se une el desabastecimiento en los supermercados.

A todo ello se suma, además, el hecho paradójico que los funcionarios británicos creían que el Protocolo de Irlanda del Norte iba a evitar los sucesos que se está produciendo en estos momentos.

Un protocolo sui géneris

En esencia el protocolo permite que un territorio británico, como son los ocho condados protestantes de Irlanda del Norte se mantenga de facto dentro de la Unión Aduanera de la UE.

Hasta cierto punto dicho protocolo mantiene unida a la isla que conforma Irlanda, evitando con ello que resuciten viejos fantasmas que podrían dar al traste con la paz que se logró en 1998 en el parlamento de Stormont.

Sin embargo, los partidos unionistas de Irlanda del Norte que tanto hicieron porque esa parte de Irlanda permaneciese dentro del Reino Unido, están desencantados con el BREXIT, y su malestar lo dejan traslucir provocando inestabilidad en Westminster.

Tensar la cuerda

El último conejo que Boris Johnson se ha sacado de la chistera es proponer que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) deje de tener jurisdicción sobre el Protocolo de Irlanda del Norte.

Es para Bruselas es una línea roja que no está dispuesta a cruzar, máxime cuando el tratado reconoce de una manera explícita la jurisdicción del alto tribunal sobre dicho protocolo, el único texto legal que garantiza la inclusión en el mercado interior europeo.

Además, cualquier cambio en la redacción del Protocolo de Irlanda del Norte haría necesario la ratificación por parte de la población de los ocho condados del norte de la isla, un cuerpo electoral sumamente europeísta.

Cortocircuitar el protocolo con una nueva ley

Tal como ha revelado Cummings, el equipo británico en las conversaciones de desanexión tiene preparado desde hace tiempo un ardid para dejar sin efecto el Protocolo de Irlanda del Norte.

La añagaza legal sería una ley de alcance nacional y bautizada como la Ley del Mercado Interior del Reino Unido, que armonizaría el mercado interior de todos los territorios del Reino Unido, incluida Irlanda del Norte.

Mientras tanto, la mala gestión del BREXIT ha hecho que el gobierno británico se la haya tenido que envainar y buscar, para muchos sectores, trabajadores comunitarios, los mismos que hace unos meses fueron casi expulsados del Reino Unido.

En el caso del suministro de las estaciones de servicio de combustible, el desabastecimiento es tal que han tenido que ser conductores militares los que surtan de combustible a dichas estaciones de servicio de combustible.

Fuente – EL PAÍS / Dominic Cummings en Wikipedia

Imagen – Sterling Comunications / Rachel H. / Valentina Thörner / pxfuel / David Stanley / James Cridland / Zechariah Judy / Public Domain Pictures

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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