Erial informativo en Afganistán

El nuevo régimen talibán está cercenando la libertad de prensa del país, con centenares de medios que se han visto obligados a cerrar y con la persecución de las mujeres periodistas que trabajaban en esos mass media. Instaurada la censura previa, solo ciertos medios, como el rotativo Hasht-e-Subh siguen informando, o al menos intentándolo

Como ya era de prever la llegada de los talibanes al poder ha provocado, entre otras derivadas, el fin de la liberta de prensa en Afganistán.

Como consecuencia ya ningún periódico se imprime en papel y los medios de prensa escrita se han tenido que traslada a internet. Debido a ello, el 70% de los periodistas, muchos de ellas mujeres, se encuentran sin trabajo.

Todos esos datos los aporta, el número de corresponsales extranjeros en el país es testimonial, la Unión Nacional de Periodistas Afganos, ANJU en sus siglas en inglés.

Se trata de una organización que con enormes dificultades todavía informa de lo que sucede en el interior del país, y se han convertido en los ojos y los oídos de la comunidad internacional en el interior de Afganistán.

Una prensa libre perseguida

Ya desde la toma del poder en Kabul por el autodenominado Emirato Islámico la persecución de la prensa ha sido constante.

Los informadores afganos, los pocos que han intentado seguir con su trabajo, ha sido sometidos a persecución, detenciones, palizas, cierre de medios e inclusive algún asesinato lo que ha provocado un éxodo de informadores al extranjero.

Uno de esos asesinatos se perpetró con Sayyid Maroof Sadat, que fue asesinado de varios disparos en la ciudad de Jalalabad mientras realizaba su trabajo, intentar informar, según ha comunicado Reporteros Sin Fronteras.

También la crisis económica

Es otro de los factores que está obligando a cerrar muchos medios, especialmente aquellos de prensa escrita.

La llegada de los «barbudos» al poder está llevando, desde el punto de vista económico, a Afganistán a la Edad de Piedra, máxime cuando es un país que vivía casi exclusivamente de la ayuda internacional.

Muchos medios se han quedado sin «colchón» financiero para seguir operando, en un país donde la tasa de analfabetismo, a pesar de 20 años de desarrollo en todos los aspectos, es del 43%, doblando esa cifra si se habla de analfabetismo femenino.

Control férreo de la prensa

Los talibanes han impuesto medidas draconianas a aquellos medios e informadores que pretenden seguir realizando su trabajo.

Entre el nuevo código deontológico al que están obligados los informadores se encuentra el no informar en contra del islam, contra el actual régimen político o que atenten contra la intimidad de las personas.

Desde Reporteros Sin Fronteras, después de haber analizado las nuevas normas que deben de seguir los reporteros e informadores, augura un tenebroso futuro a la libertad de prensa e información en este país asiático.

RSF califica a Afganistán, en un listado del que forman parte 180 países, en el puesto 122 donde más difícil es poder desarrollar el trabajo de periodista.

Escalofriantes datos de la ANJU

Una reciente encuesta de la ANJU a informadores que actualmente se encuentran en ejercicio muestra un panorama verdaderamente desolador, sobre todo para los periodistas de género femenino.

Alrededor de 500 periodistas se encuentran detenidos o han sufrido maltrato mientras desarrollaban sus labores informativas.

De hecho, la investigación sobre el estado de la libertad de prensa se inició por parte de Unión Nacional de Periodistas Afganos después de que dos periodistas del medio Etilaat Roz fueran apaleados tras su detención.

Los dos informadores se encontraban cubriendo una manifestación, a finales de agosto, que protestaba contra la subida al poder de los talibanes, en donde muchos de los manifestantes eran mujeres.

Libertad de prensa

Durante las últimas dos décadas Afganistán había avanzado mucho en lo que se refiere a la libertad de prensa, algo impensable durante el primer gobierno de los talibanes, entre 1996 y el año 2001.

De hecho, durante los últimos 20 años, en los cuales miles de mujeres se habían sumado a la profesión, después de haber podido acceder a una titulación universitaria, los platós de televisión y las redacciones de los periódicos estaban repletas de mujeres periodistas.

La llegada al poder de los «barbudos» ha socavado, en pocos meses, la libertad de prensa, ya que, aunque los talibanes se habían comprometido a respetar a aquellos medios que respetasen los valores islámicos, la censura es hoy una realidad en Afganistán.

La falta de libertad de prensa y la prohibición a las mujeres de ejercer la profesión, aun siendo mala en Kabul, es mucho peor en las provincias, donde el cierre de medios está al orden del día.

Control total

La censura, instaurada por los talibanes, es muchas veces una censura previa, donde hay que consultar con la administración talibán inclusive la celebración de ruedas de prensa.

Otro de los factores que están provocando el cierre masivo de medios tiene que ver con el estrangulamiento financiero al que están sometidos.

El anterior gobierno, teniendo conciencia que un país que aspiraba a desarrollado necesita de una prensa libre, repartía dinero a manos llenas entre televisiones y diarios, algo que con los talibanes ha acabado.

Muchos medios de comunicación, a falta de músculo y colchón financieros, podían operar debido a las subvenciones y ahora que esto es imposible, el país está literalmente quebrado, ha desencadenado un efecto dominó.

Hasht-e-Subh, una rara avis

 Se trata de uno de los pocos medios que continúa abierto y completamente operativo, en parte gracias a que recibe financiación exterior de un mecenas canadiense de origen afgano.

Aunque este medio, como el resto de los de prensa escrita, ve limitada su tirada por la escasez de papel prensa y el descenso de la publicidad, sigue sacando importantes reportajes de investigación en sus páginas.

Refugiado en internet, la versión impresa dejo de publicarse en la semana del 15 de agosto, unos días antes de que el país cayese en manos de los talibanes, cuando contaba con una tirada de 6.000 ejemplares en lengua dari.

Se trataba de uno de los pocos medios afganos que tenían corresponsalías en provincias, y en estos momentos la plantilla es de solo 23 personas, ya que muchos de los redactores huyeron del país ante de la entrada de los talibanes en Kabul.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Resolute Support Media / U.S. Embassy Islamabad / manhhai / Kobac / HD / Mikhail Mamontov / Hast e Subh

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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