Muchos años en el Tíbet

Son los que lleva China en ese territorio, habiendo creado una entidad política títere que recibe el nombre de Región Autónoma del Tíbet. Mientras tanto el acoso a la diáspora Tíbetana por medio mundo continúa, habiendo el FBI detenido a un espía infiltrado en la comunidad Tíbetana neoyorquina

Es lo que lleva la inteligencia china en el Tíbet, un «estado tapón» que limita con China y que fue invadido por las huestes de Mao Zedong en el año 1951 y que desde hace más de 60 años lucha por su independencia.

De hecho, el que sigue siendo su jefe de gobierno, el Dalai Lama, lleva desde principios de los años cincuenta del pasado siglo exiliado en la India.

Mientras, los chinos han creado una república bananera denominada Región Autónoma del Tíbet, una entidad política que internacionalmente solo reconoce China.

Un «durmiente»

A miles de kilómetros, en el barrio neoyorquino de Queens, el FBI acaba de detener a lo que supone un agente de la inteligencia china de origen Tíbetano que tenía fuertes lazos con la comunidad Tíbetana en Nueva York.

A todas luces se trata de lo que en la jerga de espionaje es un «durmiente» ya que llegó a los Estados Unidos, como refugiado, con tan solo 17 años, e incluso cuando era joven se alistó en los Marines en los cuales sirvió varios años.

Baimadajie Angwang vivía una vida anónima en Long Island y está casado y tiene una hija de corta edad. En la actualidad actuaba como enlace entre la comisaria de la policía de Nueva York en el distrito de Queens y la comunidad Tíbetana.

Poco experimentado

Ha sido debido, sobre todo, a su inexperiencia, por lo que Angwang ha sido detenido en poco tiempo por el FBI, ya que su «activación» se produjo hace menos de un año.

La impericia de espía le llevó a utilizar su propio teléfono móvil para hablar con sus «controladores» en la embajada China en Nueva York, siendo pinchadas las llamadas por el Buró Federal de Investigaciones.

En las llamadas, en las cuales se vanagloriaba de su labor de espía, llegó a pedir a la legación diplomática china un visado para poder viajar al Tíbet para estar en contacto con la familia que todavía tiene allí.

En otra de las conversaciones, grabada por la agencia de información que fundó Edgar J. Hoover, desde la embajada China en la gran manzana se le pide que infiltre informantes en la comunidad Tíbetana en Nueva York.

Una bagatela

La realidad es que la labor de inteligencia de este informante de bajo nivel fue nimia, y así son los cargos penales por los que le imputa el FBI.

En la acusación de esa agencia federal se le imputa fraude electrónico, presentación de declaraciones falsas, actuar como agente extranjero sin estar debidamente registrado y alguna que otra bagatela.

La actuación de sus «controladores» en la legación diplomática china tampoco ha sido muy brillante habida cuenta que contactaban directamente con el supuesto espía sin mantener ni la más mínima seguridad.

Doctrina de seguridad

Es la que ha impuesto Xi Jinping desde que llegó a la cúspide del PCCh, e implica a todas las tierras bajo el control chino, incluida, por supuesto, la Región Autónoma del Tíbet, donde la represión campa por sus respetos.

La doctrina de seguridad china es lo que la ONG Freedom House califica como represión transnacional, y en donde el conjunto del Estado chino, incluidas todas sus agencias de seguridad colaboran.

Los objetivos represivos del gobierno de Beijing son claros: influir en la opinión pública, reprimir la libertad de expresión y el control de los disidentes, ya sea en territorio chino como en el exterior.

La inteligencia china es muy activa contra los disidentes que se encuentran en el extranjero, y se han reportado casos de secuestro de disidentes, acaecidos en Tailandia y hasta palizas como en Canadá.

La actuación de los servicios de inteligencia chinos se ha producido, según datos que obran en poder de Freedom House, hasta en 36 países diferentes, utilizando en muchos de ellos la intimidación física.

Ciberataques

China, siendo el máximo exponente de lo que se viene en denominar «guerra híbrida», donde los ciberataques son tan importantes como arma de desestabilización.

Dichos ataques sobre repositorios y discos duros virtuales en la nube donde los disidentes guardan su trabajo también se ven complementados por llamadas amenazantes desde China a los disidentes desperdigados por medio mundo.

La represión la sufren también estudiantes chinos que estudian en el extranjero que ven como sus opiniones se ven censuradas en medios y redes sociales chinas cuando realizan la mínima crítica al gobierno del país asiático.

Muchas de las llamadas se hacen desde números de teléfonos de familiares de los disidentes, a los cuales, en las mismas llamadas, se les recuerda que sus familiares siguen en China y que podrían ser objeto de represalias.

Diáspora Tíbetana

Aproximadamente 150.000 Tíbetanos viven fuera del Tíbet, y a pesar de su pequeño número su relevancia política es enorme, de lo que tienen responsabilidad el Dalai Lama, que no ha dejado de luchar por la independencia del Tíbet desde que fue expulsado por los chinos.

Fue en el año 1959 cuando el Dalai Lama escapó a la India, y desde hace más de sesenta años el gobierno en el exilio está ubicado en el país que gobierna Narendra Modi.

Nueva York acumula a una de las comunidades de exiliados Tíbetanos más grande de las que hay desperdigadas por el mundo, y está concentrada en el distrito de Queens.

Los Tíbetanos, gente emprendedora, tiene una gran cantidad de tiendas de comestibles, restaurantes y negocios en las proximidades de la Avenida Roosevelt.

El barrio también cuenta con un centro comunitario, un templo religioso y una escuela donde se enseña lengua Tíbetana; esta última fue inaugurada en el año 2019, pocos meses antes de que estallase la pandemia.

Carnaza para la inteligencia china

La detención por parte del FBI de Baimadajie Angwang muestra lo que entre la comunidad Tíbetana era ya un secreto a voces: su comunidad está infiltrada por la inteligencia del Partido Comunista Chino.

Además, el acopio de inteligencia se hace de una manera directa, en el mismo consulado donde los Tíbetanos que desean visitar a sus familiares en el Tíbet tienen que acudir, contando con un negociado aparte en el consulado.

Cuando el Tíbetano llega al consulado, un funcionario chino de ascendencia Tíbetana los entrevista y los obliga a escribir una biografía, una lista con sus amigos en el Tíbet y otra lista con el nombre y filiación de sus familiares.

La «ducha fría» continúa, sobre todo con los disidentes, a los cuales los funcionarios consulares suelen enseñar vídeos y fotografías participando en protestas contra la ocupación del Tíbet y en actividades culturales propiciadas por el gobierno Tíbetano en el exilio.

Fuente – el diario / Tíbet en Wikipedia

Imagen – Gunther Hagleitner / Terry Ballard / Offutt Air Base / David Merrett / Grey World / Paul Sobczak / Dirk Groeger / Wonderlane /

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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