China, un nuevo Salto Adelante

Bajo la batuta de Xi Jinping, que será proclamado nuevamente como presidente de China y del Partido Comunista Chino, con la misión clara de disputar a EE. UU. su primacía como potencia unipolar

Con un nuevo mandato por delante, un resultado «a la búlgara» aunque estemos en el extremo oriente, China se encamina hacia intentar lograr en los próximos años, a intentar convertirse en la próxima potencia unipolar.

Hace 100 años

Fue cuando se fundó el Partido Comunista Chino, y ahora las autoridades echan la casa por la ventana, e incluso el PCCh ha aprobado una resolución felicitándose a sí mismo por cumplir cien años.

Además de esta, el PCCh solo ha aprobado otras dos resoluciones en su historia: la primera de ellas fue en 1945 certificando que Mao Zedong se convertía en el dictador vitalicio del país.

La segunda, en el año 1981, rompió con el pasado maoísta y apuntaló al líder de aquella época Deng Xiaoping, certificando que la vía que había ideado el mandatario, el convertir a China en una superpotencia, era la adecuada.

Reunión del Comité Central

El acto, que durará cuatro días, la reunión se celebrará en un fastuoso hotel que es propiedad del Ejército Popular, y reunirá a los 370 miembros permanentes y algunos sustitutos.

Se trata de la decimonovena reunión del Comité Central del Partido Comunista de China, un cónclave que no se celebraba desde hace una década y que debiera de refrendar al nuevo líder que sería nombrado presidente.

Aunque Xi Jinping lleva gobernando una década y dentro de las lógicas internas del PCCh sería el momento en el que Xi debiera designar sucesión al timón del partido único de China, todo parece indicar que seguirá en el poder.

Sin embargo, el máximo jerarca comunista logró en 2017 que se eliminara la cortapisa de que el líder solo puede acumular dos periodos de gobierno consecutivos, de cinco años cada uno.

Culto al líder

Es a lo que se ha aprestado el elefantiásico mecanismo de propaganda del partido, con unos medios oficiales que no tienen ninguna contraparte que pueda ejercer la libertad de expresión u opinar de otra manera.

Ha sido la agencia de noticias oficial Xinhua la que ha realizado una extensa alabanza del líder que en muchos se parece una hagiografía, la única que se ha tomado la molestia, ya que no existe otra.

En un elogioso tuit se podía leer: “Un hombre de determinación y acción, un hombre de pensamientos y sentimientos profundos, un hombre que heredó un legado, pero que se atreve a innovar”.

Por su parte, El Diario del Pueblo alaba la visión del líder y exponía todas las políticas que este ingeniero químico, devenido en político, ha tomado.

Promulgar una resolución

Aunque se desconoce de ella todo, y lo único que ha sabido es su título, Principales Logros y Experiencias Históricas del Siglo de Lucha del Partido, se tratará de la ceremonia más importante de la convención.

La promulgación de la resolución, sobre la cual no habrá ninguna discusión de fondo, supone otro de los éxitos de Xi Jinping, y muestra bien a las claras lo omnímodo de su poder, y también lo convierte en un líder indiscutido.

Para poner este dato en perspectiva es conveniente saber que los dos predecesores de Xi Jinping, los presidentes Hu Jintao y Jiang Zemin, lograron sacar ninguna resolución adelante en sus mandatos.

Sensación de continuidad

Con la resolución lo que pretende Xi Jinping es entrar en el Olimpo de los héroes de la revolución china, al lado de personajes tan importantes como Mao Zedong o Deng Xiaoping.

Lo que se pretende dar a entender a la ciudadanía china con estos fastos es que Ji Xinping es el heredero natural, legítimo y necesario de los grandes próceres del Partido Comunista Chino y de la china misma.

La narrativa oficial subraya que Mao logró enjugar siglos de humillaciones por parte de las potencias occidentales y tratarlas de tú a tú.

La misión de Den Xiaoping es haber logrado que China se convirtiese en un país rico y económicamente viable, llevándola a convertirse en la superpotencia que es hoy.

La misión de Xi, según siempre la propaganda oficial, el llevar al país a convertirse en una gran potencia con la vista puesta a destronar a EE. UU. como potencia unipolar allá por el 2049, primer centenario de la República Popular China.

Una nueva era

Es lo que se va a teatralizar con esta reunión del Comité Central del PCCh, y es cerrar una etapa, la de Deng Xiaoping, y abrir una nueva, la de Xi Jinping.

Al mismo tiempo, Jinping recibirá también un espaldarazo a las reformas de todo tipo – económico, político e ideológico – que ha impuesto el mandatario en la década que lleva al timón de China.

Esas reformas, sobre todo las que tienen que ver con la economía, no eluden el sentido colectivista que existe desde hace décadas en China, queriendo crear un tipo de desarrollo, económico y de todo tipo, que sea lo más inclusivo posible.

Son muchos los frentes que tiene abiertos Xi Jinping, desde aspectos que tienen que ver con el medioambiente hasta el casi irreversible envejecimiento que está sufriendo China, tanto que han tenido que eliminar la política del hijo único.

Tampoco son desdeñables las disputas geopolíticas que está teniendo China con los países que le circundan, especialmente, en estos últimos tiempos, con la antigua Formosa, con la fuerza aérea china entrando una y otra vez en su espacio aéreo.

Prosperidad común

Es la piedra angular de todo el desarrollo económico chino, en donde como política de Estado se permite el crecimiento de unas regiones, con la condición de que estas sirvan de elemento tractor económico de las otras.

Uno de los objetivos de Deng Xiaoping, el lograr una sociedad moderadamente próspera, se logró en el año 2020.

Y ahora la misión de Xi Jinping es la de convertir a China no en una sociedad moderadamente próspera, sino opulenta, y para ello tiene que afilar sus garras, especialmente la militar, contando con uno de los ejércitos con más soldados de mundo.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Tomislav Domes / Steve Knight / manhhai / Cancillería Argentina / Wpcpey / Ian Holton / Ray en Manila / Kristoffer Trolle

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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