Vacunar África para salvar al mundo

Mientras todos los países del mundo no vacunen al grueso de su población, ninguna de los más de 6.000 millones de personas que vivimos en el mundo estaremos completamente seguros, debido a que se seguirán produciendo mutaciones del virus, sobre todo en África

Mientras que en los países desarrollados la vacunación avanza a pasos agigantados, el continente africano sigue sin vacunas para el SARS-Cov-2, suponiendo esto un grave peligro para el primer mundo.

Y que los países de ese continente olvidado no tengan acceso a las vacunas genera un caldo de cultivo, además literal, en el cual siguen apareciendo nuevas «versiones» del SARS-CoV-2, entre estas la mutación Ómicron.

Una profecía autocumplida

Ya en el pasado marzo, John Nkegasong, un virólogo camerunés, casi profetizó lo que estamos viviendo ahora, y que no era otra cosa que África se iba a convertir en el reservorio del SARS-CoV-2, donde comenzarían a aparecer mutaciones.

Ahora algunos países occidentales, con una visión miope de cómo solucionar los problemas, que ya falló en la primera ola de la pandemia, han cerrado su espacio aéreo a vuelos procedentes de capitales africanas.

Se trata de evitar, esfuerzos que parecen de todo modo baldíos, que la variante Ómicron, asentada en Botsuana y Sudáfrica, penetre por las fronteras norteamericanas y europeas y se convierta en dominante.

La nueva variante, con 30 mutaciones, parece que hace la labor de las vacunas menos efectiva, y ha provocado una espantada en los parqués de bolsa de los cinco continentes, ante la inminencia de una nueva ola.

Falta de vacunas

Especialmente en África, que posee varios de los países más pobres del mundo, solo el 7% de la población se encuentra completamente vacunada, aunque no de una manera homogénea.

Al mismo tiempo, existen países donde prácticamente nadie ha sido vacunado contra el SARS-CoV-2, caso de Burundi, la República Democrática del Congo y Chad.

Esas circunstancias ponen en peligro a toda la humanidad, ya que las mutaciones de la cepa original del SARS-CoV-2 están en África al orden del día.

Para tener una visión real de lo que significa que solo el 7% de la población de África se encuentre sin vacunar, hay que tener en cuenta que cada enfermo de SARS-CoV-2 tiene en su interior un billón de virus.

Las posibilidades de mutación en cada enfermo de COVID son enormes, y el resultado es más sobrecogedor si multiplicamos ese billón de virus por miles de enfermos.

Además, en el caso de África, con una población muy joven, la detección de los casos es problemática, ya que los jóvenes suelen pasar la enfermedad de manera asintomática, por lo que solo se detectan uno de cada siete casos.

Llamada de atención desde la OMS

El secretario general de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus lleva meses advirtiendo del grave riesgo que entraña que los países ricos no donen las suficientes vacunas a los países africanos.

Ghebreyesus se queja amargamente que mientras que en los países desarrollados se está poniendo una tercera dosis de recuerdo, en los países en vías de desarrollo niños y ancianos no pueden acceder ni a la primera vacuna.

Tal como ha referido el biólogo etíope, nadie está a salvo de una infección o reinfección de COVID mientras toda la población mundial no esté protegida.

Mutaciones peligrosas

Del mismo modo, desde la oficina de la OMS en Brazzaville, también se alerta de que África se está convirtiendo en un reservorio que propiciará la aparición de nuevas variantes del SARS-CoV-2.

Además, algunas de esas variantes se podrían convertir en muy peligrosas, como es el caso de la reciente Ómicron, y ante un virus tan contagioso no valen ni muros ni mares ni espacios aéreos; ninguno tiene la suficiente distancia.

No está demás recordar que la primera infección de SARS-CoV-2 se produjo en la alejada ciudad china de Wuhan, y en solo 4 meses se había extendido por todo el orbe terráqueo y era considerada una pandemia.

Un COVAX que no funciona

Aunque por lo visto occidente tiene buena voluntad, de ahí la iniciativa COVAX para donar vacunas, la realidad es que los países desarrollados están acaparando las dosis.

El mecanismo COVAX ha prometido enviar al tercer mundo 2.000 millones de vacunas, lo que permitiría la vacunación del 70% de la población mundial.

A pesar de ello, hasta ahora, solo se han enviado a los países en vías de desarrollo el 20% de los viales prometidos, esto es, 400 millones de vacunas.

Otra de las iniciativas, que ha quedado en vía muerta, consiste en liberalizar las patentes de las vacunas al menos hasta que la pandemia sea domeñada.

Sin embargo, en la Organización Mundial del Comercio se han negado a ello muchos países de la Unión Europea.

Otra de las posibles soluciones sería que el consorcio que creo la OMS en Sudáfrica empiece a fabricar vacunas que nutran las necesidades de todos los países africanos.

Las fábricas chinas, europeas y norteamericanas centran su fabricación en satisfacer las necesidades de los países más ricos, que son los que tiene suficiente capacidad económica para pagar la minuta.

Otra solución: Afrigen Biologics

Es otra de las iniciativas que se ha puesto en marcha y que está sustentada por la Organización Mundial de la Salud.

El laboratorio se dedicará a la fabricación de vacunas, bajo la licencia de Moderna, para surtir a todo el continente de vacunas contra el SARS-CoV-2.

Debemos recordar aquí que Moderna, habiendo recibido más de 9.000 millones de dólares de financiación del gobierno norteamericano, no ha devuelto ni un centavo y todas las vacunas que vende se las embolsa.

Afrigen ya ha avisado de que las primeras vacunas no saldrán de sus cadenas de producción hasta por lo menos otoño del 2022, por lo que la vacunación masiva en los países africanos no se iniciará, al menos, hasta el invierno del próximo año.

Por otro lado, corremos el peligro de que la nueva variante Ómicron siga el mismo camino que la variante Delta, que recordemos en unas pocas semanas se convirtió en la dominante en los cinco continentes.

Fuente – EL PAÍS / hipertextual

Imagen – Retlaw Snellac Photography / DFID / Anthony Quintano / Yann / NIAID / Chairman of the Joint Chief of Staff / U.S. Departament of Agriculture

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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