Ucrania ataca la logística del ejército ruso

Ucrania está explotando el talón de Aquiles del ejército ruso: su logística. Lo que intenta el ejército ucranio es de embotellar las redes logísticas rusas para que lo que otrora fuera el ejército rojo se quede sin vituallas, combustible para sus blindados y proyectiles para su artillería

Lo que el Estado Mayor ruso esperaba que fuese un paseo militar no lo está siendo ni mucho menos, ya que el ejército ucranio resiste y Kyiv todavía está en manos ucranias.

De hecho, inclusive el ejército ucranio ha tomado la iniciativa y está contratacando en los frentes de Irpin, Bucha, Gostomel y Makariv.

Cuando se cumple un mes de guerra, el ejército ruso solo ha obtenido victorias militares en la parte sureste del país donde pretende establecer un continuo territorial ente Crimea y Donetsk y Lugansk.

Atacar la logística rusa

Es el talón de Aquiles del ejército invasor, un problema que ya hizo que en los primeros compases de la invasión decenas de unidades quedasen empantanadas en el terrero por falta de vituallas de todo tipo.

Ahora el ejército ucranio pretende explotar esa debilidad, para, entre otras cosas, impedir que los rusos tomen la capital Kyiv y el gobierno tenga que huir.

En el teatro de operaciones de Kyiv todos los esfuerzos ucranios se centran en atacar las columnas de suministros rusos para dejar al ejército invasor sin las vituallas necesarias.

De lo que se trata es de impedir que las fuerzas rusas embarcada en la «operación militar especial» no tengan acceso a la gasolina que necesitan sus tanques o los obuses y misiles que necesita su artillería.

Por otro lado, las deficiencias logísticas de elementos tan básicos como la comida ya se han visto en el frente, con hordas de soldados rusos saqueando desde supermercados hasta cajeros automáticos.

Duros combates en Kyiv

La realidad, la dura realidad para el Alto Mando ruso es que la capital de Ucrania, un mes después de que se desencadenasen las hostilidades, todavía resiste, sin visos de ser tomada en el corto plazo.

Las fuerzas terrestres ucranias, lideradas por el general Oleksandr Sirskii, no solo resisten los embates rusos, sino que han lanzado una contraofensiva que tiene como objeto deshacer la «tenaza» de las tropas del país que gobierna Vladimír Putin.

Los principales combates se están librando en localidades del extrarradio de Kyiv, como son Irpin, Gostomel, Bucha y Makariv, donde las líneas de abastecimiento rusas están cortadas.

Debido a ello, y por falta de combustible para sus vehículos, vituallas para las tropas y falta de proyectiles de artillería, los rusos se encuentran estancados sin poder seguir avanzando.

Las previsiones del mando ruso eran la de, en los primeros compases de la invasión, haber rendido y ocupado esas localidades para cercar la capital; a día de hoy, los combates continúan sin que los ucranios hayan rendido las localidades.

Tierra quemada

Es la lógica que están siguiendo las fuerzas armadas rusas a los treinta días del comienzo de la guerra, siendo el mayor exponente de esa estrategia la ciudad de Mariúpol.

En lo que respecta al frente de guerra en la capital del país, el desánimo cunde entre la tropa rusa, que ve como sus unidades se quedan empantanadas, muchas veces con carencia de los víveres más básicos.

Por ello la moral de los soldados rusos es baja, una tropa que entre unidades operativas y logísticas suma casi 20.000 milites en el frente de Kyiv, empantanados en una guerra de la que desconocen casi todo.

Alta moral entre los ucranios

En contraposición, la moral de los combatientes ucranianos es muy alta, producto de ver la inoperancia del antiguo ejército rojo, y también de ver como después de un mes de batalla, Rusia no ha logrado casi ninguno de sus objetivos.

A las buenas perspectivas militares se une el hecho de que el suministro de armas por parte de las potencias occidentales es fluido, y está logrado equilibrar la balanza militar cuando no dar ventaja a las tropas ucranias.

El suministro de armas de las potencias occidentales se está centrando en sistemas anticarro, que permite hacer frente a la abrumadora superioridad rusa en lo que respecta a medios blindados y tanques.

Estados Unidos, además, está proporcionando al ejército ucranio de sistemas de misiles tierra – aire, los míticos Stinger -, lo que está provocando que los medios aéreos rusos se queden en tierra ante el temor a ser derribados.

Un reguero de cadáveres

La logística del ejército ruso, a todas luces deficiente, les está impidiendo inclusive enterrar a sus muertos, por lo que el frente de batalla se ha convertido, en parte, en un reguero de soldados muertos en las cunetas de los caminos.

De hecho, según las autoridades ucranias, la mayor parte de las bajas rusas, que se cuentan por miles, no están siendo enterradas, y en las contraofensivas los ucranios encuentran a cada paso soldados enemigos muertos.

La interpretación que también hacen los ucranios es que los rusos no recogen a sus muertos para evitar que lleguen a su país miles de cuerpos envueltos en bolsas de plástico, para evitar así que la moral baje en retaguardia.

Pasarse de frenada

A pesar de la opacidad informativa de la que hacen gala los medios rusos – utilizar en una información la palabra guerra puede acarrear de 5 a 15 años de cárcel – en la retaguardia se comienza a saber lo que realmente está siendo la guerra.

Tanto es así que el sitio web del Komsomolskaya Pravda, en lo que puede interpretarse como un desliz, filtro que la «operación militar especial» habría causado 9.861 muertos y 16.153 heridos en el bando ruso.

La información solo estuvo en el aire unos minutos para ser posteriormente retirada, aunque muchos medios occidentales se hicieron eco de ella.

El periódico ruso explicó que esa información había sido incluida en su sitio web por unos piratas informáticos que habrían vulnerado el sistema informático del rotativo.

Las cifras oficiales sobre el conflicto indican, son datos del propio Kremlin, que hasta ahora habrían perecido 498 soldados rusos y habrían sido heridos 1.597.

Ucrania llama a boicotear a Moscú

Es un llamamiento unánime de todas las autoridades ucranias, que también piden que las potencias occidentales sigan enviando armamento a Ucrania.

Por otro lado, el propio presidente de Ucrania, Volodimír Zelenski, ha redoblado sus peticiones para que se extremen aún más las sanciones económicas a las que se está sometiendo al Kremlin.

Se trata de evitar que la economía rusa, en el contexto internacional, siga logrando divisas que permiten a Putin seguir financiando la guerra, sobre todo negocios que tienen que ver con la venta de materias primas a las potencias occidentales.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – manhhai / Charles Hutchins / Mikhail Kamarov

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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