Hezbolá quiere controlar el próximo gobierno libanés

Aunque todavía no se sabe el resultado de las últimas elecciones legislativas libanesas, todo parece indicar que Hezbolá mantendrá su hegemonía en el parlamento, mientras que nuevos partidos, nacidos al calor de la crisis económica, intentan lograr el mayor número de escaños.

El autodenominado Partido de Dios, una formación política que reúne a la mayoría de los chiíes que viven en el Líbano, pretende ganar las elecciones y formar gobierno.

A pesar de ello las elecciones han sido muy deslucidas, ante la apatía de los cristianos maronitas y los suníes, y la abstención ha llegado al 59%.

Un oasis en un erial de destrucción

Desde que el 4 de agosto de 2020 explosionasen 2.750 toneladas de nitrato de amonio en la capital libanesa, el país no levanta cabeza.

Además del puerto, la economía libanesa implosionó ya en el 2019 y más de la mitad de la población del país se puede considerar pobre.

Eso contrasta con las zonas de Beirut donde ejerce su poder Hezbolá, en el sur de la ciudad de Beirut, donde el autodenominado Partido de Dios tiene su feudo.

Por ejemplo, en esas zonas, no se producen los habituales cortes de energía que asolan a los beirutíes, ni tampoco los cortes de agua.

Elecciones legislativas

Son las que se han producido el pasado domingo, y son las primeras desde que se produjo una crisis económica que lleva más de dos años asolando al país.

Los candidatos electorales se dan baños de masas siempre que pueden, prometiendo la solución de todos los problemas que acosan a los libaneses.

La opinión pública se decanta claramente porque las elecciones las ganará Hezbolá, y es posible que hasta el 90% de los votos que se han emitido sean para la formación política que lidera Hasan Nasrallah.

A pesar de ello, son pocos los libaneses que esperan que algo cambie con una cámara legislativa dominada por el Partido de Dios, que para lo único que servirán es para que Hezbolá acumule más poder.

Cinco horas antes de que se cerrasen las mesas electorales, el Ministerio de Interior libanés informaba de que la participación era solo del 25%.

Ese bajo porcentaje mostraba el escepticismo de muchos votantes que habían optado por quedarse en casa, mostrando de esa manera su rechazo a la vieja política libanesa.

La abstención era todavía más evidente en los barrios cristianos de Beirut, donde la participación, a pocas horas de cerrar los colegios electorales no llegaba ni siquiera al 15% del censo electoral.

Compra de votos

Es también una práctica que es endémica en la política libanesa, y la practican todos los partidos políticos tradicionales.

La política libanesa, después de la guerra civil que asoló el país, más que por votos se decide por cuotas, en donde están representados los cristianos, los chiíes, los suníes y los drusos.

Ha sido precisamente los partidos de siempre los que han bloqueado la investigación de la explosión que se produjo en el puerto de Beirut en el año 2020 y que literalmente volatilizó buena parte de la ciudad de Beirut.

Repetir los resultados

La mayoría de los analistas políticos libaneses coinciden en el hecho de que seguramente la composición de la cámara legislativa será casi idéntica a la que depararon las elecciones del año 2018.

Esto es, la mayoría legislativa la seguirá ostentado Hezbolá, que se aliará, es lo más previsible, con los cristianos maronitas liderados por Michel Aoun y los chiíes del partido Amal.

Con esa alianza, hace cuatro años, lograron tener 71 escaños de los 128 de los que se compone el parlamento libanés, aunque ahora hay cosas que han cambiado.

Una de ellas tiene que ver cuál haya sido la afluencia a las urnas de la comunidad suní, después de que su cabeza visible, Saad Hariri, anunciase que no se iba a presentar a estas elecciones legislativas.

El candidato de esa comunidad, el abogado beirutí Michel Fallah, ha repetido hasta la saciedad que su partido plantará cara a Hezbolá y evitará que la comunidad suní, tras la no comparecencia de Hariri, se desmovilice electoralmente.

Paradójicamente, Hezbolá tiene mucho predicamento entre las mujeres libanesas, y eso teniendo en cuenta que el partido milicia desarrolla una estricta observancia del Corán, y limita al máximo la presencia pública del género femenino.

Una fuerte crisis económica

Es la que vive el Líbano producto, entre otros factores, de la pandemia de SARS-CoV-2, aunque ese es solo un factor que explica el mal desempeño económico de país de los cedros.

Es muy probable que los resultados electorales, cuando se escruten todos los votos, reflejen el malestar de la población ante esa crisis económica.

Sabiendo de ese malestar, en las votaciones se han extremado las medidas de seguridad para evitar incidentes, y en los colegios electorales, plagados de policía y militares, se reproducían los cacheos y los controles de identidad.

Desde el comienzo de la crisis, allá por el 2019, el 80% de la población del país se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, y la libra libanesa se ha depreciado, en ese tiempo, un 90%.

Son muchos los electores libaneses que quieren que estos comicios sirvan para borrar de la faz de la tierra lo que ellos denominan la «vieja política», y eso podría ser posible.

A raíz de la crisis económica, han surgido en el Líbano un buen número de nuevos partidos políticos que ya no se adscriben a la tradicional separación por comunidades religiosas.

Esos partidos pretenden hacer una política más pragmática y poner de nuevo al Líbano en el mapa internacional y de que esa manera se pueda acceder a los capitales de inversión internacionales.

Uno de esos nuevos partidos políticos es Beirut por el Cambio, que entre otros objetivos busca imponer en el país unos derechos humanos básicos, y dejar de lado la vieja política, que califican como corrupta.

Mientras tanto, partidos de toda la vida como Hezbolá, siguen con las mismas prioridades de hace tres décadas, como es una ideología de resistencia y liberar Palestina de la colonización israelí.

Sin embargo, inclusive entre sus votantes, también se desea que se acabe la crisis y el Líbano pueda volver a disfrutar, al país se le llegó a llamar la Suiza del Oriente, de prosperidad económica.

Fuente – EL PAÍS / 20 minutos

Imagen – Sebastian Baryli / Kasra / Beshef / Surreal Names Given / Arian Zwegers / Kamyar Adl

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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