Las carga el diablo

Mazazo en Estados Unidos para los partidarios del control de armas: el Tribunal Supremo ha derogado la legislación del Estado de Nueva York sobre la tenencia y uso de armas, lo que permitirá a partir de ahora, algo prohibido en Nueva York, como es portarlas en el espacio público sin justificación de ningún tipo

Las últimas matanzas que se ha producido en Estados Unidos, una de ellas un atentado racista contra población afroamericana y otra en una escuela de primaria, han vuelto a poner la posesión de armas en el alero.

En una decisión que sienta precedentes, el Tribunal Supremo de Estados Unidos acaba de tumbar la legislación neoyorquina sobre la posesión legal de armas de fuego.

La legislación de Nueva York sobre la posesión legal de armas era de las más restrictivas de Estados Unidos, que entre otras cosas hacía que quien tuviera acceso legal a un arma de fuego tuviese que justificar esa tenencia.

Una legislación estricta

No es raro en grandes locales neoyorquinos de La Gran Manzana que se advierta a la entrada que está vetado el acceso a cualquiera que porte armas.

Sin embargo, en los barrios marginales de esa gran ciudad no es raro que las discusiones que comienzan a gritos terminen a tiros.

Es posible que a partir de ahora el número de tiroteos vaya en aumento desde que el Tribunal Supremo de Estados Unidos, con una abrumadora mayoría conservadora, ha «tumbado» esa legislación.

El artículo que deroga el alto tribunal es aquel que impedía que, en Nueva York, salvo CFSE y pocas excepciones más, puedan llevar armas en el espacio público.

Reacción en tromba ante una ola de violencia

Rápidamente los principales cargos públicos neoyorquinos han salido en tromba para criticar la sentencia del Tribunal Supremo, siendo una de las primeras su gobernadora, la demócrata Kathy Hochul.

Inclusive el presidente de los Estados Unidos ha terciado en la polémica: Joe Biden ha calificado de “profunda decepción” la sentencia del tribunal que preside John G. Roberts, que según el político de Wilmington contradice tanto el sentido común como la constitución.

En el razonamiento jurídico de la sentencia, el alto tribunal considera que Nueva York vulnera los derechos consagrados en la Segunda Enmienda, que desde el año 1789 consagra el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas.

En el caso de Nueva York, aun teniendo, la ahora derogada, una de las legislaciones más restrictivas en cuanto a la tenencia y posesión de armas, los incidentes armados son constantes.

Se trata de una decisión que marcará un antes y un después, y la sentencia se sitúa a la altura de la que el Tribunal Supremo dictó en el 2008, sobre el derecho a tener armas en casa para la defensa propia.

Una ley de comienzos del siglo XX

Fue en 1913 cuando la Ley Sullivan, la ahora derogada, estableció que en el Estado de Nueva York se obligaba a los poseedores legales de armas a tener una razón justificada para portarlas en el espacio público.

De hecho, la sentencia que ahora se hace efectiva deriva de una denuncia de dos vecinos del norte del Estado de Nueva York, Brandon Koch y Robert Nash, en la cual reclaman el derecho a portar armas sin tener que justificar el porqué.

Los demandantes ya habían logrado poder portar armas de caza y de tiro deportivo en su trayecto al trabajo, suponemos que si por si se encontraban un ciervo por el camino.

La representación jurídica de los demandantes corrió a cargo de la sección local de la Asociación Nacional del Rifle, el principal lobby de armas en Estados Unidos.

Ahora la cámara legislativa de Nueva York tendrá que entrar en el detalle y regular algo tan controvertido como la tenencia de armas en el transporte público, un espacio público en el cual los incidentes armados están al orden del día.

Aumentar la edad para poseer armas

Era la última modificación legislativa que había establecido el Estado de Nueva York, a raíz de la matanza racista de Búfalo, diez muertos, y Uvalde, con 21 asesinados, y que fue aumentar la edad legal para poder comprar un arma semiautomática.

Dicha medida formaba parte de un paquete legislativo formado por diez normas legales a las que se bautizó como la Ley de Bandera Roja.

La medida estrella de esa ley era que un juez podía confiscar las armas de alguien constituido como una amenaza para los demás y para sí mismo.

Sin embargo, dicha ley resultó inaplicable al asesino racista de Búfalo, que tenía antecedentes por haber proferido amenazas de muerte en su instituto, porque esos antecedentes se traspapelaron.

Modesto acuerdo de control de armas, aunque si efecto

El Congreso ha conseguido aunar las voluntades de algunos congresistas republicanos, que unidos a la mayoría demócrata, para crear una legislación federal para el control de armas.

La sentencia del Supremo es un retroceso en esos intentos y al Asociación Nacional del Rifle se apunta un tanto más para seguir inundando la sociedad norteamericana de todo tipo de armas, inclusive militares.

Además, Joe Biden ha argumentado que la Segunda Enmienda no es algo eterno e inmutable como las Tablas de la Ley, tal como dejó jurídicamente razonado el fallecido juez del Supremo Antonin Scalia.

Los que van a tener que lidiar con más armas en las calles van a ser las fuerzas del orden, que se ven todos los días involucrados en incidentes con ciudadanos armados – legalmente o no – y que ponen en riesgo sus vidas.

En el caso de Nueva York, el ayuntamiento ha destinado al suburbano 1.000 policías después de que se produjeran reiterados incidentes en los cuales las armas fueron las protagonistas, y que han provocado muertos y heridos.

Dos realidades

El Estado de Nueva York no es homogéneo, y lo que pasa en La Gran Manzana no es extrapolable a zonas del territorio más rurales y menos habitadas.

Mientras que la ciudad de Nueva York, urbanita y tradicionalmente demócrata, la mayoría de los votantes están a favor del control de armas, en las zonas rurales la tenencia y exhibición en el espacio público es considerado como un derecho consuetudinario.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Jon Roig / Veni / Josh López Photo / Matt Wade / Gregory Skylar / John Brighenti / Ronnie

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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