El rey ha muerto. ¡Viva el rey!

Tras la dimisión como primer ministro de Boris Johnson, varios prohombres del conservadurismo británico ya se han postulado para sucederle. Cómo evolucionará la competición todavía es una incógnita, aunque el próximo líder ejercerá unos años como máximo mandatario del Reino Unido

Con el cadáver de Boris Johnson todavía caliente, ya ha comenzado la carrera por ver quién se hace con el puesto del primer ministro del Reino Unido.

El último en postularse ha sido el actual titular de Transportes, Grant Shapps, con lo cual ya son cinco los que competirán por ser el próximo líder del Partido Conservador y por ende primer ministro.

Mientras tanto, uno de los mejor posicionados para la sucesión, el ministro de Defensa, Ben Wallace, ha descartado que participe en la competición, ya que tal como ha comunicado vía Twitter, prefiere centrarse en la defensa del país.

Anunciado en prensa

Shapps ha utilizado las páginas del rotativo The Sunday Times para lanzar su candidatura y lo ha hecho con un golpe de efecto.

El diputado por la circunscripción de Welwyn Hatfield ha anunciado en la cabecera conservadora que de ser elegido primer ministró lanzará un plan de choque para hacer frente a la inflación.

Las dos medidas estrella de la estrategia contra la inflación serían una sustanciosa bajada de impuestos en todos los tramos y subsidios para aquellas empresas que hace un uso intensivo de energía, sea cual sea esta.

Uno de varios

Shapps no es el único miembro prominente de los tories que ha mostrado apetito por un puesto en el cual se combina la bicefalia de ser líder de los conservadores y ocupar el número 10 de Downing Street.

Entre ellos, y siendo uno de los que más posibilidades tiene de lograrlo, es el hasta hace nada titular de Economía, Rishi Sunak, aunque también pugnan por el puesto otros tres candidatos.

Esos candidatos son el todavía presidente del comité de exteriores del parlamento de Westminster, Tom Tugendhat, la que fuera fiscal general Suella Braverman y también Kemi Badenoch.

Esta última es la exsecretaria de Estado de Igualdades, aunque se espera que los próximos días otros pesos pesados del partido que dirigiese Margaret Tatcher se unan a la carrera por la sucesión.

Wallacenomics

El que fuera máximo responsable de transportes en el gobierno del político recién defenestrado quiere marcar a su liderazgo un fuerte acento económico.

El político conservador considera que con motivo de la pandemia de SARS-CoV-2 hubo una expansión del gasto desmesurada y una intromisión, que él califica como intolerable, en las libertades de los británicos.

Pero en esa aproximación ultraliberal a la política británica, Wallace se va a ver obligado a competir con primeros espadas del conservadurismo británico, que, aunque todavía no se han postulado lo harán en los próximos días.

Nos referimos a perfiles tan relevantes como el exministro de sanidad Sajid Javid o la todavía ministra de exteriores Liz Truss, o el que fuera también titular de la cartera de exteriores Jeremy Hunt.

A la espera de lo que decidan los backbenchers

Así llamados porque son diputados sin cargo público, los miembros del comité 1922 serán los encargados de elegir una ejecutiva de transición que pilote el proceso de elegir al nuevo líder de la mayoría conservadora.

Simultáneamente los diputados de ese comité establecerán el calendario en el que se deberá de elegir al líder que también ocupará el puesto de primer ministro.

El destino de Boris Johnson era la crónica de una muerte anunciada, sobre todo a raíz del escándalo que provocó que en plena pandemia y con restricciones de la vida social, se celebrasen repetidas fiestas, con alcohol, en el 10 de Downing Street.

La espantada que precipitó la caída

Aunque el futuro de Boris Johnson pendía de un hilo, lo que ha precipitado su caída ha sido la dimisión de cascada de alrededor de 40 de sus colaboradores en Downing Street.

Aunque también ha habido ministros que han renunciado al cargo, caso de los titulares de economía y de sanidad, el principal daño lo han provocado las dimisiones de colaboradores cercanos de Johnson que eran los que llevaban el día a día del 10 de Downing Street.

La última de esas dimisiones ha sido al de Simon Hart, que era el ministro para Gales del gobierno conservador, una cartera de cierta importancia, aunque los galeses no tengan las tendencias separatistas de Escocia.

Esos cargos, aunque carecen del relumbrón mediático de un ministro, como ya hemos indicado eran los que hacían que el país funcionase, caso de cargos, aparentemente tan anodinos, como el del secretario de vivienda Robin Walker.

Confiaba en sobrevivir

Tanto es así que, en la última Sesión de Control, celebrada la pasada, Johnson porfiaba con continuar afirmando que era su deber seguir adelante, en una sesión bronca como no se recordaba en los anales de Westminster.

A pesar de ello que su tiempo estaba tasado fue comprensible a partir de que el titular de sanidad animó a otros miembros del gobierno a dimitir, tal como él lo había hecho.

Javid es quizás el miembro del gabinete que más ascendiente tiene tanto dentro del gobierno como entre la comunidad tory, dado la trascendencia que tiene ser el responsable del NHS, la joya de la corona del Estado de bienestar británico.

Incitados desde otras formaciones políticas

Lograr la dimisión de Boris Johnson era un clamor también desde otras formaciones políticas con representación en Westminster.

El líder de los liberal – demócratas, Ed Davey, ha calificado de deber patriótico que los diputados tories depongan a su rival político, que se ha convertido en una vergüenza para el Reino Unido y para los conservadores.

Aunque la ocasión ya no se dará, en la trastienda del Partido Conservador el Comité 1922 tenía preparada una modificación legislativa para poder presentar una nueva moción de censura para deponer a Johnson.

Un incierto futuro

Con un Boris Johnson amortizado políticamente el futuro del todavía primer ministro es incierto.

Nadie sabe si volverá a su profesión de periodista o aprovechara la abultada agenda de contactos que ha logrado durante su gobierno para desarrollar algún tipo de actividad privada.

Un Boris Johnson de futuro incierto se prepara, en primer lugar, para abandonar el 10 de Downing Street con su esposa Carrie Simons, sin que se tenga ningún indicio o pista de a dónde se dirigirá la pareja.

Fuente – el diario / RTVE

Imagen – Garry Knight / Yukiko Matsuoka / Number 10 / Ryan Adams / Kevin Hutchinson / Phil Dolby / Daniel Luis González Adenis / It’s no Game / Think London

Publicado por Gonzalo Sánchez del Pozo

Sobre todo apasionado: de las letras, de los paisajes, de los lugares insondables, de las historias, de los personajes, de las situaciones, de los mares, de las montañas. Nómada, como cantaba Franco Batiatto, "que busca los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan".

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