A 17 votos electorales para ser presidente

Todo parece indicar que Joe Biden se hará con la presidencia de los Estados Unidos de América, aunque Donald Trump promete dar batalla, ya que desde hace días está poniendo en solfa el resultado escrutado, amenazando con llegar al Tribunal Supremo

Joe Biden estaría, si se cumplen los pronósticos, a solo 17 votos electorales de proclamarse presidente de los Estados Unidos de América, mientras su rival, Donald Trump, lanza acusaciones de fraude electoral.

Después de haberse hecho con los compromisarios de Estados vitales como Michigan y Wisconsin, el que fuera vicepresidente de Barack Obama esté más cerca del 1600 de la Avenida Pensilvania en Washington.

Un Biden calmado

Muy avanzado el escrutinio y con posibilidades de alzarse con la victoria en dos Estados también vitales, como son Nevada y Arizona, el voto por correo, que todavía está por escrutar, también le favorece.

A pesar de estar rozando el poder, Joe Biden no ha sido presa del triunfalismo y en las declaraciones que ha realizado desde Wilmington, su localidad natal, ha llamado a la prudencia.

Pugna en Georgia y Arizona

El recuento prosigue trepidante en ambos Estados, con unas diferencias mínimas entre Donald Trump y Joe Biden, dado que la victoria se podría decantar por cualquiera de los dos candidatos.

Hay que tener en cuenta que, con el sistema electoral norteamericano, que otorga compromisarios electorales a cada Estado, el que gana en la circunscripción estatal se lo lleva todo.

Además, se espera que Nevada, tal como anunció, haga públicos los resultados electorales hoy, aunque todavía se desconoce a qué hora.

De estos Estados en disputa, con que Biden ganase solo en dos de ellos, matemáticamente ya tendría la mayoría del Colegio Electoral, esto es, 270 votos, con lo cual indefectiblemente se haría con la presidencia.

Trump calienta la calle

Ante la más que previsible derrota, Donald Trump, utilizando su medio de comunicación favorito, esto es, Twitter, ha comenzado a «calentar» la calle.

Desde antes que se cerrasen los colegios electorales Trump ya estaba poniendo en solfa la validez del voto por correo, que como suele ser tradicional favorece a los Demócratas.

Hay que tener en cuenta que 100 millones de electores ya habían votado antes de la jornada electoral, bien en voto anticipado presencial o bien por correo.

Mientras tanto, los seguidores del político norteamericano se empezaban a concentrar en centros de votación protestando por la misma, e inclusive milicias armadas habían empezado a salir a la calle.

Son muchos los que temen algaradas callejeras, con milicias armadas en las calles, y que provoquen incidentes como los que se han sucedido en las concentraciones del movimiento Black Lives Matter.

Biden llama a la calma

A pesar de que Biden ya roza con los dedos la presidencia, a la hora que escribimos esto el político Demócrata ya tiene 264 compromisarios, no ha querido ni mucho menos «echar las campanas al vuelo».

Al mismo tiempo, en un gesto de responsabilidad, ha declarado, para reducir la tensión, que sus seguidores no traten a los electores republicanos como enemigos, y que tengan en cuenta que a todos los norteamericanos les unen más cosas que las que les separan.

Biden también ha llamado a restañar las heridas que ha provocado esta campaña electoral, que, en determinados lugares, bien es cierto que pocos, se han saldado con actos de violencia.

Un escrutinio que llevará tiempo

Prioritariamente por el peculiar sistema electoral de Estados Unidos, en el cual cada Estado tiene un número de compromisarios, y estos se adjudican en un juego de suma cero.

Eso significa que el que el partido político que gana en el Estado en número de votos se lleva para sí todos los compromisarios, que suma entre todos los Estados el número de 538.

Otro de los elementos que va a provocar una demora en el escrutinio y en los resultados es que en estas elecciones se ha producido una participación récord, con millones de norteamericanos que han votado anticipadamente y por correo.

Mantener y recuperar terreno perdido

Es lo que ha logrado, a tenor de lo escrutado, el candidato del Partido Demócrata, que como no podía ser menos, se ha vuelto a hacer con los Estados donde venció Hillary Clinton en las elecciones de 2016.

Además, uno de los logros de Biden ha sido recuperar Estados como Wisconsin y Michigan, y estar dando la batalla, todavía no se ha escrutado el 100% del voto, en Arizona.

De la misma manera, lo que se conoce como «cinturón de hierro», aquellos Estados que fueron cruciales para la victoria de Donald Trump en el 2016, todavía están en liza y podrían caer del lado Demócrata.

Una participación récord

Se estima que en estas elecciones han votado 160 millones de norteamericanos, lo que supone una participación del 67% del cuerpo electoral, una participación que no se daba desde el año 1900.

Habitualmente, la alta participación siempre acaba beneficiando al Partido Demócrata, dado que cuando se produce es sinónimo de que las minorías étnicas – afroamericanos y latinos esencialmente – se movilizan.

En el caso de la comunidad afroamericana, los recientes casos de violencia policial, que se ha articulado alrededor del movimiento Black Lives Matter, ha provocado que dicha comunidad se haya concienciado de que hay que echar a Trump de la Casa Blanca.

Perfil Trump

Del mismo modo que las características sociodemográficas del voto Demócrata están muy bien perfiladas, lo mismo sucede con los votantes del Partido Republicano, y específicamente de aquellos que apoyan a Trump.

El votante Republicano es, por regla general, un hombre blanco, mayor de 65 años, con renta alta, con convicciones religiosas y que vive en un entorno rural o semirrural.

De ese colectivo, los máximos apoyos los logra de aquellos que tienen religión evangélica, que debemos de recordar ya fueron vitales para la victoria de George W. Bush hijo.

A ese presidente norteamericano también le dio una «ayudita» Jeb Bush, que en aquellos años era gobernador de Florida, imponiéndose al candidato demócrata, Al Gore, por poco más de 500 votos.

Fuente – EL PAÍS / el diario

Imagen – The U.S. Army / Matt Johnson / Georgia National Guard / pxfuel / Resolute Support Media / U.S. Embassy Berna, Switzerland / Nacho Garza / Kyle Tylor / Ninian Reid

Edward Snowden solicita la nacionalidad rusa

A punto de tener un hijo, Edward Snowden y su mujer han decidido solicitar la nacionalidad rusa, como una manera de, por un lado, evitar la extradición de Snowden a Estados Unidos y por otro que su hijo pueda acceder a la nacionalidad del país que gobierna Vladimír Putin

A pesar de que han pasado algunos años, en los anales de la NSA norteamericana siempre quedará, seguramente con desdoro, la historia del Edward Snowden, un agente que los traicionó.

Según ha confesado públicamente, su desafección de la NSA y la posterior revelación de secretos, entre ellos el programa PRISM y el equivalente de su contraparte británica, GCHQ, se produjo al tener conciencia de que el gobierno norteamericano vulneraba la legislación que había jurado defender.

Aunque tanto a él como a su mujer, Lindsay Mills, tienen ya concedida la residencia en territorio ruso, y ahora, a punto de ser padres, han decidido dar un paso más y solicitar la nacionalidad del país que gobierna Vladimír Putin.

También inducido por la pandemia

Si bien su futura paternidad ha sido capital para que él y su mujer hayan solicitado la nacionalidad, la pandemia de SARS-CoV-2 también ha tenido que ver.

De ese modo también protege a la unidad familiar, dado que, con la nacionalidad rusa de ambos progenitores, el recién nacido también tendrá la nacionalidad rusa, con lo que en principio Snowden estaría «blindado» ante una posible extradición.

El abogado de Snowden, Anatoli Kuruchena, ha informado que ya se ha iniciado el proceso que, en poco tiempo, podría hacer que Snowden pueda tener un pasaporte con guardas de color bermellón.

En cuanto a la nacionalidad de su vástago, la legislación rusa no reconoce el ius soli como la norteamericana, esto es, un nacido en territorio estadounidense es norteamericano de pleno derecho independientemente de la nacionalidad de sus progenitores.

Las leyes rusas, para que un recién nacido pueda acceder a la nacionalidad, hace necesario que alguno de sus padres tenga la nacionalidad.

Además, como una manera de hacer más atractiva la adquisición de la nacionalidad rusa, ahora quien la contrae no necesita renunciar a nacionalidades previas, por lo que Snowden podrá seguir manteniendo la doble nacionalidad.

Libertad

Snowden se muestra eufórico de poder mantener la doble nacionalidad, ya que como ha confesado, él y su mujer pretenden instruir a su hijo en los valores que alumbran la constitución norteamericana, que tiene como piedra angular la libertad.

Tras las revelaciones sobre los tejemanejes de la Agencia de Seguridad Nacional, NSA en sus siglas en inglés, la principal agencia de inteligencia de señales que posee el país que gobierna Donald Trump, huyó a Rusia.

En el 2013 el presidente de lo que fuera el germen de la URSS, Vladimír Putin, le concedió la nacionalidad, de un país que no tiene ningún convenio de extradición con los Estados Unidos de América.

Y eso en unos momentos en los cuales la administración de Barack Obama exigía su extradición, lo que provocó un fuerte encontronazo diplomático con el gobierno ruso, que mantuvo la residencia a Snowden.

La justicia norteamericana imputa a Snowden tres delitos: divulgación de inteligencia en comunicaciones, transmisión de información clasificada y robo de propiedad del gobierno.

Inclusive un informe de la inteligencia norteamericana fechado en el 2016 lo acusa de haber compartido información con le FSB, el servicio de inteligencia exterior ruso heredero de la KGB.

Perfil bajo

Es lo que ha hecho Snowden desde que llegó a Moscú, y se ha prodigado poco en eventos sociales y menos en los medios de comunicación de masas, que lo único que podría provocar es que los servicios de inteligencia fuesen tras él.

Sin embargo, si ha publicado sus memorias y participa activamente en seminarios sobre privacidad y tecnología, en estos momentos, debido a la pandemia, por videoconferencia.

Tampoco ahorra críticas a la forma autocrática que tiene Vladimír Putin de gobernar, y también tiene una visión crítica de cómo se está gobernándose la ciudad y el área de Moscú.

Snowden también ha expresado sus deseos de poder vivir en Alemania o Francia, pero nunca ha ocultado que su objetivo final es poder regresar a Estados Unidos, ya que considera que la revelación de secretos que realizó buscaba defender la democracia norteamericana.

Sin embargo, Donald Trump, el que cuando se publique este artículo es posible que ya no sea el presidente de los Estados Unidos, no ha dudado en calificarlo como traidor cada vez que ha hablado sobre él.

Por otro lado, Trump también lo ha tildado como un espía que debería de ser ejecutado por haber revelado varios de los programas más secretos que utiliza la NSA, tal como declaró en una entrevista que dio a The New York Post.

Hasta en España

Los tentáculos de la inteligencia norteamericana siempre han sido largos, y tal como revela ahora el semanario Cambio 16, la transición española no habría sido sino una operación encubierta de la CIA.

Los documentos acaban de ser desclasificados, y aunque han sido convenientemente expurgados, muestran bien a las claras que la CIA cuando menos siguió con interés la transición española.

De hecho, la publicación ha tenido acceso a un documento de la Agencia Central de Inteligencia Norteamericana del 11 de septiembre de 1976 en donde se muestra que el gobierno de Adolfo Suárez informaba a la embajada norteamericana los movimientos políticos que se iban a realizar.

De hecho, y abonando esa tesis, se encuentra que en esa época destacados operativos de la CIA, curtidos con años de experiencia en operaciones encubiertas en Latinoamérica, fueron destinados a la legación diplomática en Madrid.

Agentes tan significados como R. E. Gahagen, Néstor Sánchez, R. Kinsman, L. Therry o Ronald Estes, estuvieron destinados en Madrid.

Se especula inclusive con la posibilidad de que la Ley de Reforma Política que provocó el cambio político en España hacia una democracia, hubiese sido conocido por el gobierno norteamericano antes de su promulgación.

Unas revelaciones que no hacen sino poner mucho más en solfa a lo que desde diversos partidos de izquierdas se refieren como el «Régimen del 78».

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Mike Mozart / Olgierd / David Ohmer / Timur Lazarenko / Álvaro Vera

Un fin de campaña marcado por el covid-19

La pandemia de SARS-CoV-2 que asola Estados Unidos está dictando los últimos acordes de la campaña electoral a la presidencia que se celebrarán el próximo 3 de noviembre. Donald Trump ha optado por dar mítines en aeropuertos donde acusa a los demócratas de querer «cerrar» el país

A solo dos días de los comicios en Estados Unidos, este fin de campaña está marcado por la pandemia de SARS-CoV-2, en un país que bate récords en número de fallecidos y de infectados.

Donald Trump se ha embarcado en un auténtico maratón electoral que le llevará a dar 16 mítines electorales en los últimos cuatro días de campaña electoral, realizando sus desplazamientos en el Air Force One.

Un país semiparalizado

Estados Unidos, la cuna de las libertades y en donde no es ni siquiera obligatorio llevar mascarilla, se muestra semiparalizado por la pandemia.

Desde hace meses no se celebra ningún gran espectáculo al que son muy aficionados los norteamericanos, y los grandes eventos deportivos, como es el caso de las Series Mundiales de Beisbol se han tenido que dejar para más adelante.

Ese año Halloween no ha sido lo que solía, y los grupos de niños pidiendo golosinas de casa en casa son recuerdo de años pretéritos, mientras las autoridades sanitarias de los Estados recomiendan limitar todo lo posible el contacto físico.

En este contexto se van a celebrar las elecciones que deben de elegir al cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos, y donde Donald Trump está «echando el resto».

Una conspiración del Partido Demócrata

En la narrativa de Donald Trump y sus correligionarios parece que el SARS-CoV-2, algo a lo que Donald Trump ha bautizado como «virus chino», hubiese sido creado en oscuros despachos del Partido Demócrata.

A lo largo y ancho de Estados Unidos, los únicos que siguen moviéndose y participando en grandes acontecimientos sociales son los partidarios de Donald Trump que siguen logrando que se congreguen grandes multitudes en sus mítines electorales.

Para el Partido Demócrata, del que se ha apoderado Donald Trump y su camarilla, el SARS-CoV-2 es solo un asunto menor que no tiene la suficiente entidad – los muertos por coronavirus casi llegan al cuarto de millón – como para estropear la puesta en escena de una conflagración electoral.

Desde el Partido Republicano se acusa, bien es cierto que veladamente, a Joe Biden y a las huestes progresistas de querer cerrar el país a cal y canto poniendo como escusa la pandemia de SARS-CoV-2.

Habitualmente sin mascarilla

Empieza a ser una característica, el ir sin mascarilla en eventos sociales, que exhiben los partidarios de Donald Trump y del Partido Republicano, mientras que los demócratas suelen llevar la cara embozada y mantienen la distancia de seguridad.

De hecho, en el último mitin que ha protagonizado Donald Trump, en las frías tierras de Minesota, la mayor parte del público no lucía mascarilla y estaba «armada» con grandes carteles donde lucía el «Make America Great Again», uno de los leitmotiv del republicano.

Una de las «ideas fuerza» que el «Trumpismo» ha inoculado en el inconsciente colectivo de sus seguidores es que si Joe Biden llega a la presidencia de Estados Unidos cerrará el país durante 3 meses para hacer frente a la pandemia.

Al mismo tiempo, la maquinaria electoral de Donald Trump ha acusado, como una tradición que se remonta al 2016, de acusar al político de Delaware de socialista, una etiqueta que tiene muy mala prensa en Estados Unidos.

Pero la realidad es que los mítines que ha dado Donald Trump a lo largo de Estados Unidos han estado seguidos de aumentos de los casos de SARS-CoV-2 en los condados donde se han realizado.

Mítines desde la escalerilla del avión

Es a lo último que nos tiene acostumbrados Donald Trump, que cuenta con un aliado de primer orden en el avión presidencial el Air Force One.

Los actos electorales que Donald Trump está desarrollando en esta recta final de las elecciones presidenciales norteamericanas, se están desarrollando en Aeropuertos.

La operativa es sencilla: llega el Air Force One a un aeropuerto, se tiende la escalerilla y desde el dintel de la puerta del avión le preparan al presidente un atril con un buen número de micrófonos y con la prensa y sus partidarios «a pie de pista».

Eso es lo que pasó en Nebraska, donde debido a frio extremo que en estos momentos sufre el Estado, y por una mala conexión de los autobuses que tenían que llevarlos a sus coches, treinta personas tuvieron que ser tratadas por síntomas de hipotermia.

Un maratón electoral

Es en el que se ha embarcado Donald Trump, que a haber pasado el coronavirus une la provecta edad de 74 años, que dará en solo tres días, hasta el próximo lunes, un total de 16 mítines.

Donald Trump sabe que tiene los sondeos en contra, y cifra el dar un «vuelco» a las encuestas con una hiperactividad que al final su equipo de campaña sabrá valorar sus electores, muy aficionados a valorar el trabajo que hace el presidente.

Sí el viernes pasado estuvo en Michigan, Wisconsin y Minesota y el sábado lo dedicó en exclusiva a Pensilvania, este domingo y mañana lunes estará en Michigan, Iowa, Carolina del Norte, Georgia, Florida y Wisconsin.

Todas esas urbes pertenecen al cinturón industrial de medio oeste, unos Estados que van a ser vitales para que los electores de esos colegios electorales opten por Joe Biden o por Donald Trump.

Un cambio en el personaje

Donald Trump, un histrión de pies a cabeza, y amigo de la teatralización máxima en todos los actos públicos en los que toma parte, ha sufrido un cambio en su función actoral.

A medida que la pandemia se ha ido adueñando del país, ha perdido en expansividad y se ha ido volviendo más huraño, más serio, menos amigo de los chistes y en la espontaneidad que ha acompañado su presidencia.

Ahora uno de sus últimos argumentos que ha sacado a liza es que, gracias a él, curioso cuando solo lleva cuatro años de presidente de Estados Unidos, ha creado la clase media más importante de la Humanidad (sic).

Y al mismo tiempo acusa a Biden y a los Demócratas de que si ganan las elecciones acabarán con esa misma clase media, sepultándola bajo una montaña de impuestos y se acabarán esos distritos residenciales en las afueras de las ciudades.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Matt Johnson / JJBers / Phil Roeder / Ninian Reid / Glenn Beltz / quapan

Cuba libre

El voto cubano, tradicionalmente republicano, parece que volverá a ser vital para que Donald Trump logre su ambición de revalidar la presidencia de Estados Unidos, con unas encuestas que son favorables, por ocho puntos, a Joe Biden

Ante la inminencia de las elecciones norteamericanas, donde Donald Trump se juega su reelección y con unas encuestas que dan ventaja a Joe Biden y al Partido Demócrata, el voto cubano puede ser la tabla de salvación del republicano.

Por lo general el voto cubano, esencialmente conservador, en su gran mayoría ha optado tradicionalmente por el Partido Republicano, y es vital para las mayorías que logra ese partido en Estados como Florida.

Un encaje total

Las peculiaridades de la comunidad cubana en Estados Unidos hacen que su adscripción a los valores que representa el Partido Republicano sea total.

Una parte de los votantes de esa comunidad huyeron de su Cuba natal y tuvieron que empezar de cero en Estados Unidos, por lo que cualquier opción política progresista siempre «huele» a comunismo.

Otro de lo perfiles del votante cubano al Partido Republicano es el de las naciones en territorio norteamericano que se siente, y son legalmente, norteamericanos, pero cuyo voto está lastrado por la demonización del castrismo de la que hacen gala su colectivo.

La Florida cubana vota republicano

Un hecho sin precedentes, y que hizo que la comunidad cubana en Florida huyese en desbanda, más de lo que ya estaba, fue el intento de «deshielo» que realizó la administración de Barack Obama con el régimen castrista.

En las últimas elecciones que se celebraron en este Estado bañado por el golfo de México, las del 2016, el 54% de los electores cubanos que ejercieron sus derechos votaron al partido de Donald Trump.

Eso hace de la comunidad cubana algo singular, ya que, por lo general, las minorías étnicas, y los cubanos por ser latinos lo son, suelen votar mayoritariamente al Partido Demócrata que tiene a Joe Biden como candidato a presidente.

En el caso de este Estado donde originariamente vivían los indios semínolas, solo el 26% del voto de las minorías étnicas fue a los republicanos.

Pero en estos comicios, parece que las tornas han cambiado, al menos en lo que se refiere a la comunidad cubana en Florida, donde Biden tiene una ventaja de algo más de dos puntos porcentuales sobre Donald Trump.

Un Estado clave

Florida puede ser uno de los Estados donde se dilucide cuál de los candidatos va a ser presidente en los comicios, no en vano, en él se «juegan» 29 votos electorales, los mismos que tiene Nueva York.

De hecho, Florida, en lo que respecta a votos electorales está empatado con Nueva York y es el tercer Estado que más sufragios aporta, solo por detrás de California (55) y Texas (38).

Cabe recordar que para ser presidente de los Estados Unidos de América es necesario alcanzar los 270 votos electorales, y cada uno de ellos cuenta, más ahora que los dos candidatos van parejos en las encuestas.

En una ofensiva en Twitter, como es natural en él, Trump no ha dudado en calificar como peligrosos procastristas a muchos de los candidatos demócratas de origen hispano, y hasta al propio Joe Biden.

Los republicanos llevan tiempo «calentando» la calle en Florida, y para ello no ha dudado en agitar el espantajo del comunismo, como si el Partido Demócrata fuese el PCUS.

Una marcha anticomunista en Miami reunió a 30.000 vehículos, plagados de personas de ascendencia cubana que agitaban enormes banderas de las barras y estrellas.

Cambio generacional

Sin embargo, algo lleva tiempo cambiando entre la comunidad cubana es el sentido de voto de los más jóvenes, ya que tradicionalmente las personas de más edad votan republicano por el furibundo anticomunismo de ese partido.

Además, las primeras oleadas de refugiados cubanos, las que llegaron antes del nuevo siglo, eran blancos y adinerados, más proclives a votar conservador.

Pero las realidades socioeconómicas de los migrantes cubanos que llegaron a partir del año 2000 son diferentes, tiene menos dinero, la mayoría son mulatos, y suelen llegar a Estados Unidos con «una mano delante y otra detrás».

Biden por delante en casi todos los Estados

Es lo que muestran las últimas encuestas demoscópicas, en las que Joe Biden le llevaría una ventaja a Donald Trump de 7,8 puntos porcentuales.

Si esa ventaja la traducimos en delegados, en estos momentos Joe Biden contaría con 232 delegados, mientras que Trump solo tendría 125, aunque todavía estarían en liza 181 delegados que decantarán la elección presidencial.

Biden tiene casi asegurada la victoria en Estados tan importantes como California, Nueva York e Illinois, estados grandes que aportan un buen número de votantes.

Mientras tanto Donald Trump podría ganar en estados más pequeños que aportan menos votos y como consecuencia menos delegados, como es el caso de Tennessee, Alabama, Kentucky u Okcahoma.

Estados en liza

Pero hay un buen número de estados, como es el caso de Texas, Florida y Pennsylvania u Ohio que todavía no tienen «dueño», y es ahí donde se pude producir la verdadera pugna por «arañar» hasta el último voto.

Texas aporta 38 compromisarios, 29 Florida, 20 Pennsylvania y Ohio 18, un número muy apetitoso de delegados electorales a sumar para lograr los ansiados 270 que den la presidencia a alguno de los dos candidatos.

Estos estados que hemos citado son los denominados «púrpuras», esto es, no se tiñen con el azul republicano ni con el rojo demócrata, teniendo un comportamiento electoral ambivalente, ora votan democrática ora votan republicano.

Los norteamericanos acudirán en masa a votar

En estos momentos 50 millones de electores ya han votado anticipadamente, que corresponde al 35% del censo electoral, lo que beneficia, a priori a los demócratas.

Tradicionalmente siempre que los norteamericanos acuden masivamente a las urnas perjudica a las ambiciones electorales del partido del que fuese abanderado el senador John McCain.

Cuando Estados Unidos vota mayoritariamente, es porque las minorías étnicas – latinos, afroamericanos y asiáticos – votan, y estos mayoritariamente votan demócrata.

Finalmente, en estas elecciones del 2020 parece que el voto hispano será crucial para la elección de cuadragésimo sexto presidente del país del que fuese máximo mandatario Abraham Lincoln.

Fuente – el diario / Florida en Wikipedia / 20 minutos

Imagen – B137 / Matt Johnson / Shiva Shenoy / Lisa Cry / Richard Hurd / Autumn Barnes / Frank León

Chile tendrá una nueva Constitución

Los partidarios, en el referéndum que se celebró ayer, de una nueva constitución para Chile han logrado una contundente victoria, logrando el voto afirmativo del 78% de los chilenos en edad de votar, mientras los partidarios de mantener la Constitución tal como está no llegaron ni al 22%

Una abrumadora mayoría de chilenos ha decidido, por la vía plebiscitaria, derogar la Constitución que gobernaba el país y que fue aprobada por el gobierno militar de Augusto Pinochet.

Una vez finalizado el recuento, el 78% de los electores han votado por derogar la Carta Magna que impuso la junta militar presidida por Pinochet.

Con la victoria del sí, ahora se abrirá un proceso constituyente y una asamblea redactará y aprobará la nueva Constitución que regirá a los chilenos.

Dejar atrás la dictadura

Con esta abrumadora mayoría se refrenda lo que los chilenos ya pedían en la calle, que no es otra cosa que una Constitución que sea verdaderamente democrática.

El clamor popular por una nueva ley fundamental ha venido precedido de más de un año de movilizaciones con constantes disturbios en las calles, algunos de ellos extraordinariamente violentos.

Solo algo más de un 21% de los chilenos, esto es, dos de cada diez que han ejercido su derecho a voto, han votado no y continuar con la Constitución que pergeño la dictadura y que ha regido la vida de los chilenos muchas décadas.

El referéndum, además, ha contado con la participación de más del 50% de censo, condición necesaria para que la consulta electoral fuese vinculante para el gobierno y el legislativo chilenos.

Validar la Convención Constitucional

Los chilenos – y las chilenas no nos olvidemos – también estaban llamados a aprobar la composición y funcionamiento de la Convención Constitucional, que será el órgano encargado de diseñar la nueva constitución.

Como novedad, no solo en Chile, sino en todo el Cono sur latinoamericano, se tratará de una comisión paritaria, esto es, conformada por el mismo número de mujeres que de hombres, en un número de 155.

La mayoría, en este caso, también ha sido abrumadora, con casi ocho de cada diez votantes apoyando dicha configuración, aunque la alternativa – 172 miembros, parlamentarios y ciudadanos – solo ha cosechado un 21% de apoyos.

En la valoración de la jornada electoral, el presidente de Chile, Sebastián Piñeira, se ha felicitado por el triunfo de la paz y de la ciudadanía sobre la violencia.

A pesar de la pandemia

Haber alcanzado en el escrutinio el 50% del censo electoral habla bien del civismo de los chilenos, que se han acercado, a pesar de los impedimentos, a votar.

Uno de los principales impedimentos son las restricciones a la movilidad que se han impuesto por la pandemia de SARS-CoV-2.

Con la masiva participación se conjuran la tendencia, en pasados comicios, de baja participación, que en las elecciones municipales del 2016 hizo que solo votara el 36% del censo electoral.

Evidentemente, las autoridades implementaron una amplia panoplia de protocolos anticovid-19 para que votar fuera seguro, en un país que acaba de superar la barrera del medio millón de contagios.

A pesar de que tras el cierre de los colegios electorales se produjeron concentraciones en Santiago de Chile, la capital y otras ciudades, las mismas discurrieron de una manera pacífica y hasta festiva.

Un movimiento transversal

El resultado ha sido tan contundente que no se puede hablar de que en este referéndum se haya producido una polarización entre los votantes de izquierdas y de derechas.

Ha sido un clamor popular el que ha aprobado un referéndum que «entierra» definitivamente el legado de Pinochet.

Bien es cierto que se pude calificar como voto de ultraderecha el que ha dado alas al no, pero el resto del espectro político se ha decantado por una nueva Carta Magna que catapulte a Chile a un verdadero régimen democrático.

El siguiente paso, en el que sí se «batirán el cobre» los partidos políticos, es la elección de los 155 miembros de Convención Constitucional, a celebrar el próximo 11 de abril.º

Reagrupamiento de la derecha, división en la izquierda

Es lo que pretende lograr el oficialismo, de cara a la elección de los miembros de la Convención Constitucional, lo que hará necesario que se restañen las heridas rápidamente.

Habrá que cohesionar a la derecha que ha optado por un nueva Constitución y aquella, la extrema derecha o derecha doctrinaria, que pretendía seguir con la Carta Magna de la dictadura militar.

Sin embargo, en la izquierda cunde el fraccionalismo, con partido como el Partido Comunista Chileno que no acaba de asumir la situación, optando todavía por las movilizaciones sociales como arma política.

Por ello, es muy difícil lograr una lista única de las fuerzas políticas de izquierdas, lo cual, paradójicamente puede beneficiar la aprobación de la nueva Constitución por dos tercios de la aún nonata Convención Constitucional.

La Convención Constitucional y su funcionamiento

Será a comienzos de abril del 2021 cuando el presidente de Chile, Sebastián Piñera convoque la sesión de instalación de la Convención Constituyente.

A partir de ahí se abre un periodo de 15 días para la instalación, para posteriormente, y en la primera sesión del órgano, se elija la presidencia y la vicepresidencia, a partir de la cual la asamblea constituyente iniciará su trabajo.

A partir de ese momento hay un periodo de nueve meses, concluido ese tiempo la Convención Constitucional tendrá que entregar la nueva Constitución.

El órgano también puede acogerse a una prórroga de tres meses, por lo que a más tardar para junio de 2022 los chilenos deberían de tener una nueva Carta Magna.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – C64 – 92 / Warko / Tu foto con el Presidente / IAEA Imagebank / Carlos Ressuer / David Hueso / European Parliament

Más crisis que en Europa: sus causas

Estamos más que acostumbrados a que las crisis económicas, en España se agudicen mucho más que en el contexto europeo en el que nos encontramos. Ello es debido a las peculiaridades de la economía y el mercado de trabajo españoles. Aquí tenéis las claves

Una de las regularidades de la economía española es que en épocas de bonanza económica crece y crea más empleo que las economías europeas de nuestro entorno, pero cuando arrecia la crisis los datos siempre son peores.

Aunque existen razones estructurales y de fondo, la crisis económica provocada por el coronavirus se explica por un confinamiento riguroso, una economía excesivamente dependiente del turismo y el minúsculo tamaño de las empresas.

Pero de lo que se trata aquí es de explicar, de una manera resumida y amena, eso esperamos, las causas estructurales de la debacle económica que estamos viviendo que se explican por la pandemia de SARS-CoV-2, pero no solo.

El bache es de marca mayor, ya que las previsiones de retroceso del PIB, y además las más conservadoras, hablan de una caída de más del 12% del PIB.

Un confinamiento inmisericorde

España estableció unas medidas draconianas, con un «cerrojazo» que dejó la actividad económica y social bajo mínimos, y que fue de los más estrictos de Europa.

Mientras tanto en el resto de Europa, con unas medidas mucho más laxas, las economías de los 27 pudieron capear el temporal de una mejor manera, y por supuesto no cortocircuitaron sus economías.

Por otro lado, y a pesar de las medidas extremas que se adoptaron, la segunda ola nos ha golpeado antes que al resto de Europa y los gobiernos autonómicos han tenido que ir adoptando, todavía lo hacen, medidas más restrictivas.

Datos que lo demuestran son la adopción del estado de alarma en Madrid, a expensas del gobierno de España, y también la clausura de toda la hostelería y el ocio nocturno en toda Cataluña.

Menos viajeros

Debido a la pandemia, que se ha cebado especialmente en España, el sector turístico ha quedado herido de muerte, un sector que supone el 13% del PIB.

Pero no solo es el cese de la actividad que ha puesto «contra las cuerdas» a muchas empresas, que también, sino que es un gremio que ocupa a tres millones de personas.

Son muchos los economistas que creen que el sector turístico es un gigante con los pies de barro, y que un modelo basado exclusivamente en el sol y la playa se adapta mal a situaciones de crisis económica estructural.

Sería necesario, por tanto, como lo llevan reclamando décadas, cambiar de modelo productivo, dando un mayor peso específico a sectores que producen cosas tangibles, como es el caso de la industria o las energías renovables.

 Ese cambio solo se puede producir logrando tener un sistema educativo que aspire a la excelencia – los resultados PISA nos colocan en el «furgón de cola» de Europa -, y lograr mejorar los datos en abandono escolar.

Sin embargo, hay muchos economistas que valoran el turismo como un activo para España, pero que para mejorar sería necesario lograr un mayor valor añadido por visitante y sobre todo que gasten más en su estancia.

Un tejido productivo de pequeñas empresas

Es otro de los talones de Aquiles de España, y no es otro que el pequeño tamaño de sus empresas.

En los momentos de crisis económica como el actual, el margen de maniobra que tienen las empresas para «salvarse de la quema» es directamente proporcional al tamaño de dichas empresas.

La gran empresa siempre tiene más «músculo», sobre todo en lo que tiene que ver con los recursos financieros, algo de lo que muchas PYMES carecen debido a una tesorería endeble.

Los datos cantan: el 90% de las empresas españolas tienen cinco empleados o menos, empresas que ante una bajada de la demanda como la actual, no tienen capacidad de reacción, máxime cuando muchas de ellas no exportan.

En la gran empresa, se puede diversificar más, y como muchas de ellas pivotan sobre la exportación de bienes y servicios, pueden compensar el hundimiento de la demanda en España con la venta en mercados más boyantes.

La gran empresa, además, en momentos de falta de liquidez, puede acudir a los mercados, ya que normalmente son cotizadas y pueden emitir bonos o acogerse a las ampliaciones de capital.

Poco margen para el crecimiento

La pregunta se cae por su propio peso: si una de las soluciones para capear las crisis es el tamaño, ¿por qué no crecen las empresas españolas?

Los expertos aducen, entre otras razones, que la legislación fiscal favorece a las PYMES, ya que el tener un mayor tamaño afecta a lo que se paga – se paga más – en impuesto de sociedades.

Otra hipótesis para explicar slo magro de las empresas en España es la importancia que tiene el sector servicios, un sector que no es extensivo en mano de obra, empresas en franco declive producto de la pandemia.

Hay que sumar las restricciones horarias a la hostelería, menor número de parroquianos producto de la necesidad de mantener la distancia de seguridad y que el teletrabajo hace que se tomen menos cafés y se den menos menús en bares y restaurantes.

Poco empleo de calidad

Es otro de los factores que explica el agravamiento de la crisis económica, y es por la temporalidad que lleva décadas instalada en el mercado de trabajo español.

Además, en los casos de los contratos temporales, el despido es muy barato, razón por la cual el SARS-CoV-2 se ha llevado por delante un millón de empleos.

Por otro lado, y aunque pueda resultar paradójico, la pandemia ha provocado una reducción de la temporalidad en los contratos, pero por la vía de dejar bajó mínimos la contratación de fijos.

Las peculiaridades del mercado de trabajo español hacen que cuando se producen las crisis económicas y por tanto una bajada de la demanda, se pierden millones de puestos de trabajo, sobre todo entre los jóvenes.

La pérdida de empleo que se ha producido en esta crisis ha elevado a casi el 44% el desempleo de la población juvenil, la más alta de todos los países que forman parte de la Unión Europea.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Manuel m.v. / David Fernández / Hans Dinkelberg / Rawpixel Ltd / hatch / Sunshine City

¡A tortas!

Una guerra, por el momento de baja intensidad, se está desarrollando en el enclave de Nagorno – Karabaj, un territorio que se disputan desde hace más de un siglo Azerbaiyán y Armenia, países que esta vez han llevado su hostilidad al campo de batalla

Es como se han puesto las cosas en Nagorno-Karabaj, una zona secesionista que hasta ahora era considerado territorio de Azerbaiyán y donde ahora los duelos artilleros se suceden entre los ejércitos del citado país y de Armenia.

En solo una semana se han contabilizado cien fallecidos en una conflagración bélica que todo parece indicar que no hará otra cosa que enconarse.

Acusaciones cruzadas

Los dos contendientes se acusan mutuamente de haber iniciado las hostilidades que han sido el precedente de la contienda militar que se ha desencadenado en Nagorno – Karabaj.

Armenia instituyó la Ley Marcial el pasado domingo, movilizo a su ejército y ordenó a sus civiles que se preparasen para el inicio de unas hostilidades supuestamente provocadas por el vecino Azerbaiyán.

Desde Azerbaiyán, se ha justificado el uso de la fuerza por la previa hostilidad de los armenios, que habrían bombardeado territorio azerbaiyano.

Un Sin Dios

La región de Nagorno – Karabaj siempre ha sido una tierra convulsa producto de su devenir histórico, y también, de una realidad en la cual, aunque es un territorio que se supone como tierra azerbaiyana, tiene una población mayoritariamente armenia.

En el año 1991, se declaró así mismo como territorio independiente, y cuenta con un gobierno tutelado por Armenia, habiendo adquirido la denominación de República de Artsakh, aunque el conflicto latente no ha cesado.

Hasta ahora el conflicto se ha saldado con más de 100 víctimas, algunas de ellas civiles y con lo que supone como miles de heridos, mientras los ejércitos armenio y azerbaiyano se siguen «zumbando la badana».

Un conflicto con más de 100 años

Nagorno – Karabaj es un territorio montañoso y que no tiene salida al mar, encajonado en Azerbaiyán, y que es manzana de discordia desde antes de que se crease la Unión Soviética.

Bien es cierto que durante los 70 años que duró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas la paz, más les valía, se mantuvo, pero con la descomposición de la URSS, el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia se recrudeció.

Ya hubo, durante los años noventa del pasado siglo, un enfrentamiento bélico entre las dos repúblicas exsoviéticas, pero finalmente se firmó un alto el fuego por el cual Armenia tenía un control tácito de Nagorno – Karabaj.

Dentro de Europa, la frontera entre Azerbaiyán y Armenia es una de las más militarizadas y de facto es una guerra de trincheras en la que hasta ahora no había guerra y la proximidad de las posiciones de uno y otro ejército son tan cercanas que se organizaban animadas conversaciones.

A pesar de que Armenia es cristiana y los azerbaiyanos de religión musulmana, no se puede hablar de un conflicto de tipo religioso, habida cuenta, por ejemplo, de la estrecha relación de Armenia con Israel.

Una nueva generación de políticos armenios

Tras la revolución que se produjo en Armenia en 2018, la «vieja política» fue borrada de un plumazo, y subieron a poder una nueva generación de políticos armenios con intención de solucionar el nudo gordiano que existe desde hace más de un siglo en Nagorno – Karabaj.

Ante la voluntad negociadora de muchos de los armenios, el primer ministro de aquel país, Nikol Pashinyan, ha optado por una postura intransigente del que la conflagración actual no es sino un nuevo capítulo del «culebrón».

Al mismo tiempo, la pandemia de SARS-CoV-2, que ha provocado una fuerte bajada del precio de las materias primas que Azerbaiyán exporta, el que haya hecho que los gobernantes de ese país hayan decidido organizar una guerra para desviar la atención de la población sobre la crisis que se cierne.

Geopolítica

El principal riesgo del conflicto bélico que ha estallado en Nagorno – Karabaj tiene que ver con la geopolítica, ya que hay importantes actores regionales con fuertes intereses en el Cáucaso.

Esos países no son otros que Rusia, Turquía e Irán, que ya están enfrentados en otros escenarios bélicos, como es en el caso de Siria y Libia.

Hay analistas que informan de los peligrosos paralelismos como la I Guerra Mundial, que se inició por un incidente menor en Bosnia – Herzegovina, nos referimos al asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo.

En tiempos pretéritos, el gobierno turco siempre ha apoyado históricamente Armenia y Moscú y siempre se ha decantado por Azerbaiyán, territorio que ya Lenin quiso sumar al territorio soviético debido a sus campos de petróleo.

Tales son los intereses de Ankara en esa zona que el gobierno azerbaiyano ha acusado a Turquía de estar enviando combatientes sirios, específicamente mercenarios, para que luchen al lado de Ereván en el enfrentamiento militar con Armenia.

Las informaciones recabadas en Siria, entre combatientes apoyados por Turquía, hablan de que empresas de seguridad privada turcas están reclutando soldados para que vayan a luchar en Nagorno – Karabaj.

Oro negro

Además de formar parte del tablero geoestratégico mundial, el territorio de Nagorno – Karabaj es vital para la exportación de gas y petróleo que desarrolla Bakú ya que la extracción y exportación de materias primas es el principal negocio azerbaiyano.

De hecho, el 5% de la demanda de gas y petróleo de los países que forman parte de la Unión Europea proviene de los yacimientos de gas y petróleo que existen en Azerbaiyán.

Bakú es un aliado de la Unión Europea ya que «regando» la UE con sus materias primas energéticas ayuda a reducir la dependencia energética que los europeos tenemos de la Rusia de Vladimír Putin.

De hecho, y ya se han producido conatos armados muchas veces, por territorio azerbaiyano pasan un buen número de gasoductos y oleoductos que nutren a países de la Unión Europea, unos ductos que desde Bruselas se cuidan como la «niña de sus ojos».

Por todo ello no sería extraño que desde el gobierno de los 27 se iniciase algún proceso de mediación que obligatoriamente contaría en la mesa de negociaciones con las potencias – Rusia, Turquía y quizás también Irán – que tienen fuertes intereses en la zona.

Fuente – el diario / Azerbaiyán en Wikipedia / Armenia en Wikipedia

Imagen – David Davison / Rita Willaert / LLS / Yoshi Canopus / Raffi Asdouiran / Maurice Fleiser / Javier Blas

Las tropas a casa

Finalmente, Estados Unidos está decidido a retirar todas las tropas, hasta 10.000 soldados, que tiene desplegados en Afganistán, una guerra que dura ya 20 años, y en la que podría llegarse a un «status quo» en caso de que fructifiquen las conversaciones de paz entre el gobierno afgano y los talibanes

Es lo que ha prometido Donald Trump para los soldados norteamericanos destinados en Afganistán, que según en presidente no estarán allí más allá de Navidad.

Como es habitual en el mandatario norteamericano, el anuncio lo ha realizado utilizando la red social Twitter, y ha prometido a los 10.000 soldados destinados en ese país asiático que el pavo lo comerán en casa.

Una retirada total

Con ello Trump, quien sabe si como de medida de efecto de la cara a las inminentes elecciones presidenciales, ha prometido que volverán todos a casa.

Hasta este momento, la administración Trump lo único que estaba planteando era una retirada parcial, a partir de la cual solo quedarían 4.000 soldados en tierras afganas.

Con respecto a la otra guerra donde Estados Unidos está empantanado, la de Irak, este constructor devenido en político había prometido que en el país que gobernase Sadam Hussein solo quedarían dos mil militares.

En consonancia con el Pentágono

Lo anunciado por Trump no venía sino a ratificar lo que ya había prometido el jefe del Comando Central, el general Frank McKenzie.

Según el alto mando militar, las fuerzas armadas norteamericanas tenían la intención de reducir sus efectivos en Afganistán hasta los 4.500 militares y en Irak pasar de los 5.200 actuales a solo 3.000.

Visos de solución en Afganistán

La retirada total, según Trump, del ejército norteamericano del país que gobernaron los Talibanes está relacionado con las conversaciones de paz que se están desarrollando en ese país.

La mesa de negociación está formada por representantes del gobierno legítimo de Afganistán y de la insurgencia talibán, conversaciones que se están desarrollando en Catar y que van dando resultados.

Como gesto de buena voluntad, el gobierno de Afganistán ha excarcelado a 275 talibanes que se encontraban en cárceles afganas acusados de actividades terroristas.

Una violencia que no cesa

A pesar de las conversaciones de paz en el país asiático y aunque desde ambos bandos – gobierno y talibanes – se habla de una situación de distención, la realidad es que la violencia se ha recrudecido en los últimos tiempos.

En las últimas semanas han fallecido, por causas violentas, 24 personas, tanto en enfrentamientos armados como producto de actos terroristas.

El principal acto de violencia se ha producido en el sur del país donde los terroristas talibanes han colocado tres coches bomba.

Dos décadas de guerra

Lo que pretenden las conversaciones de paz que se celebran entre el gobierno afgano y los talibanes es poner fin a dos décadas de guerra, en la cual Estados Unidos ha invertido miles de millones de dólares y donde ha perdido a cientos de sus soldados.

Fue producto de la invasión que desarrolló Estados Unidos en el año 2001, cuando cayó el régimen talibán, que había llevado al país, con sus políticas retrógradas y antioccidentales, prácticamente a la Edad de Piedra.

Hasta ahora, Estados Unidos ha perdido en acción bélica en ese país 2.217 militares y en la actualidad están sirviendo allí 10.000 soldados bajo la bandera de las barras y las estrellas.

Los freedom fighters de Ronald Reagan

Quizás muchos no recuerden que fue Estados Unidos, en plena Guerra Fría y con un Afganistán integrado en el bloque del este, quién armó y adiestro a los talibanes, como una manera de promover una guerrilla que hiciese frente a los soviéticos.

Eran los años ochenta del pasado siglo y en aquellos años la presidencia de los Estados Unidos la detentaba Ronald Reagan, que no duda en calificar como luchadores por la libertad a los que años después el ejército norteamericano derrocaría.

Quizás el talibán más famoso haya sido Osama Ben Laden, el cerebro de los atentados del 11 septiembre del 2001, cuando terroristas talibanes estrellaron dos aviones de pasajeros contra las Torres Gemelas en Nueva York.

Conversaciones de paz

Es ahora cuando los hijos de aquellos talibanes que formaron las guerrillas, que, adiestradas y armadas por Estados Unidos, se enfrentaron al régimen títere del prosoviético Mohammad Najibulá, se han sentado a una mesa de negociaciones.

El objetivo es tan evidente como terminar, de una manera civilizada, con más de veinte años de guerra, conflagración que se inició cuando Estados Unidos invadió Afganistán para derrocar al régimen talibán.

Un país destrozado

Es el resultado de dos décadas de conflagración, en un país que ya arrastraba un retraso fabuloso producto de las políticas implementadas por los «barbudos», que intentaron devolver a Afganistán a la Edad de Piedra.

Para un país secularmente atrasado, que los soviéticos pusiesen en el poder a un «hombre de paja» como Najibulá trajo un cierto desarrollo en infraestructuras, sanidad y educación, ya que por primera vez en la historia en lo que fuera territorio británico, las mujeres pudieron acudir a la universidad.

Los talibanes, destruyeron más un país que ya estaba destruido, por una guerra contra los soviéticos que para el régimen comunista de Moscú supuso su particular Vietnam, llevándolo a altas cotas de subdesarrollo.

Peligro de una nueva guerra civil

Es una de las derivadas que puede tener que las conversaciones de paz no lleguen a buen puerto, máxime cuando la presencia militar norteamericana es ya prácticamente testimonial.

Lo que se está dilucidando en la cumbre entre el gobierno afgano y los talibanes es llegar a un acuerdo para el reparto del poder, que de no «cuajar» podrían terminar con una nueva guerra civil de consecuencias incalculables.

La legación talibán está formada por veinte negociadores, algunos de ellos hijos de los muyahidines que lucharon contra los soviéticos y posteriormente formaron parte del gobierno talibán que fue derrocado por Estados Unidos.

De hecho, y como dato curioso por la misoginia que cunde entre los talibanes, su portavoz es una mujer, Fatima Gailani, hija de uno de los primeros líderes talibanes y con estudios de doctorado.

Galiani es de las que piensa que los negociadores no se deben de levantar de la mesa hasta que se haya producido un acuerdo, ya que cualquier otro resultado sería traicionar a cada ciudadano afgano.

Fuente – ABC / The New York Times

Imagen – Resolute Support Media / The U.S. Army / stepnout / Needpix / Alex Drainville / Jim Kelly /

¿Trump recuperado?

A pesar de que no se sabe con seguridad si Trump se ha recuperado de la infección de SARS-CoV-2 o continúa infectado, lo único cierto es que ya está de nuevo en la Casa Blanca, y según su servicio de prensa, preparado para volver a ejercer de Comandante en Jefe

Aunque Donald Trump ha abandonado el hospital militar Walter Reed por su propio pie, y por tanto se ha dado el alta a sí mismo, se desconoce el verdadero estado en el que se encuentra y si finalmente ha superado la enfermedad.

Trump ha convertido su contagio en un acto más de su campaña electoral, no en vano el pasado sábado salió en un vehículo blindado a las proximidades del hospital donde se encontraba internado, para saludar a sus seguidores.

Después de haberse dado de alta, Donald Trump fue helitransportado por el Marine One hasta el 1600 de la Avenida Pensilvania, donde continuará su recuperación mientras atiende a sus funciones de presidente.

Un alta muy teatral, vía Twitter

Confirmando el showman que siempre ha sido, una vez que llegó a la Casa Blanca, y delante de los medios concentrados allí, el XLV presidente de los Estados Unidos teatralizó su recién recuperada salud, quitándose la mascarilla.

A pesar de que el secretismo se cierne sobre su diagnóstico actual, todo parece indicar que Donald Trump sigue infectado por el coronavirus, por lo cual, su gesto de volver a la Casa Blanca no deja de ser irresponsable e imprudente.

Como nos tiene acostumbrados, su salida del Walter Reid fue anunciada en la red social Twitter, donde avisaba, el pasado viernes, que abandonaría el complejo hospitalario a las 18:30 hora de Nueva York.

Sin conocer los detalles

Aunque el equipo médico de Donald Trump ha tenido que admitir a regañadientes que el presidente sigue infectado, nadie sabe cuáles serán sus rutinas en la Casa Blanca.

Nadie sabe a ciencia cierta si realizará cuarentena o seguirá trabajando codo con codo con sus colaboradores más cercanos, siendo ese extremo una auténtica incógnita.

La rueda de prensa que ha dado su equipo médico tampoco ha despejado casi ninguna de las incógnitas que rodean el caso, ya que tampoco ha sabido adivinar cuál será la evolución de Trump.

Lo cierto es que no parece que en el medio plazo pueda recuperar la normalidad ya que ha recibido un tratamiento muy agresivo para por lo menos evitar que la infección por SARS-CoV-2, en su caso de tipo experimental.

La clave, tal como ha compartido con los medios del doctor Conley consiste en que Trump supere el próximo fin de semana, pero ante la insistencia de cuál ha sido la última PCR que ha confirmado que el presidente sigue infectado, se ha cerrado en banda.

Por cuestión de imagen

Son muchos los analistas políticos que consideran que ante la gravedad de la infección por SARS-CoV-2, Trump debiera de haber seguido internado en hospital, aunque a partir de ahí comienza a actuar el personaje.

Trump, a pocas semanas de unas elecciones que se califican como cruciales, no puede dar la imagen de postración que da un enfermo que está internado en un hospital, y, como suele ser habitual en él, ante la adversidad se crece.

La falta de certidumbre sobre la salud de Trump la tiene la errática política de comunicación que está llevando a cabo la Casa Blanca, que no puede hablar libremente de la salud del presidente, sin internarse en un «campo minado».

El «paseo triunfal» que se dio en vehículo blindado para saludar a sus partidarios en el exterior del hospital, solo se entiende comprendiendo que Trump es ante todo un «animal mediático» que funciona a base de golpes de efecto.

Un tratamiento que impide hablar de recuperación

Aunque la comunicación de la Casa Blanca sobre la infección de SARS-CoV-2 de Donald Trump es todo menos clara, lo que si ofrece un veredicto indubitable es el tratamiento al que está siendo sometido.

Por lo que ha transcendido, el pasado viernes Trump tuvo fiebre, aunque desde su equipo médico no se ha informado de cuánto, y sigue siendo tratado con el medicamento Remdesivir.

También se ha sabido que la saturación de oxígeno de Trump fue, por dos veces, inferior al 95%, umbral bajo el cual es necesario tomar medidas, llegando inclusive a utilizar oxígeno artificial.

Afortunadamente, en ninguna de las dos ocasiones las «lecturas» fueron por debajo del 90%, una «línea roja» a partir de la cual es obligatorio el uso de oxígeno artificial e inclusive puede ser necesaria la ventilación mecánica.

Inclusive el sábado a Trump tuvieron que administrarle dexametasona, un medicamento que se utiliza cuando se produce la tormenta de citoquinas, esto es, una reacción inflamatoria exagerada de los pulmones que impide respirar.

A pesar de todas esas pruebas, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, afirmaba que el mandatario había tenido una recuperación increíble y estaba dispuesto para retomar el trabajo en cuanto volviese al 1600 de la Avenida Pensilvania.

Las últimas declaraciones de Meadows contrastan con el tono lúgubre con que se dirigió a los medios la pasada semana, donde enmendó la plana al equipo médico de Donald Trump, dejando traslucir que el constructor estaba todo menos bien de salud.

Seguir con el trabajo

Aunque ha seguido comunicándose con el orbe vía Twitter, el tono y la frecuencia de sus mensajes se han moderado el tiempo que ha estado en el hospital Walter Reed.

Estando en observación, Trump ha estado sometido a terapias muy agresivas: además de haber sido tratado con dexametasona y Remdesivir, también se le administró una dosis experimental de anticuerpos.

De cualquiera de las maneras, con la llegada a la Casa Blanca, el servicio de prensa del 1600 de la Avenida Pensilvania ha informado que Trump se apresta a seguir con el trabajo.

Paralelamente, prensa de la Casa Blanca ha publicado en las principales redes sociales vídeos del mandatario, que en poco tiempo se han hecho virales, en los cuales se muestra a un Trump con «punch» dispuesto a volver al día a día del centro de gobierno de la principal potencia mundial.

Aunque todavía no se ha aclarado si Trump volverá a los actos de campaña electoral, al menos la próxima semana será el vicepresidente Mike Pence el que participe en todos los mítines a lo largo y ancho del país.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Matt Johnson / Twitter / Laura LaRose / The White House / Krisitina Hernández / quapan